El secretario de Planeamiento Urbano, ingeniero Carlos Ortiz, había manifestado que estaba "inutilizable" y que el proyecto original es "horrible". La arquitecta Roxana González, extitular del área, lo negó y apuntó a una supuesta "falta de cuidado"
El secretario de Planeamiento Urbano, ingeniero Carlos Ortiz, mencionó oportunamente que la obra estaba "inutilizable" por la falta de alimentación eléctrica y sanitaria, y descartó que se realice la instalación del techo. En su visión, el proyecto deberá ser realizado nuevamente.
El funcionario había aclarado que la obra del techo del Microestadio "fue suspendida ya por la gestión anterior" y manifestó "para mi el estadio es un proyecto horrible".
La exsecretaria de Planeamiento Estratégico del Municipio de Quilmes, arquitecta Roxana González, aclaró que la primera parte de la obra tenía que ver con la construcción del estadio, tribunas, salón de reuniones, oficinas de administración, sala de primeros auxilios, boleterías, depósitos y baños para los despachos y sectores públicos.
Esta etapa incluía un tanque subterráneo de agua, tipo cisterna (ya colocado) alimentado por una bomba sumergible.
La segunda etapa se dividió en dos licitaciones, la primera consideraba la cubierta del Microestadio y la construcción de los pisos superiores, destinados a prensa, cabinas de transmisión baños, y una batería de baños más en el contrafrente.
El agua y las cloacas a la red estaban incluidas en la segunda licitación y la conexión cloacal se haría sobre la calle Smith (dado que hacia allí no necesitaría bombas). Provisoriamente, se había puesto un tanque de 20 mil litros, que permitiría usar los baños hasta la finalización del proyecto. Así mismo, se contemplaba un depósito de reserva e instalaciones contra incendios.
Las obras de la segunda etapa estaban licitadas y adjudicadas, incluso, para construir la cubierta el municipio dio un adelanto (todo esto, según la arquitecta figura en los libros de órdenes de servicios de obras).
Al respecto, manifiesta que la empresa debería haber empezado, aunque quedaba pendiente la redeterminación de precios, teniendo en cuenta que la licitación fue realizada en el 2012.
Para finalizar, señala que de ninguna manera la obra estaba inutilizable, comprueba esto el uso que le dieron los jóvenes practicando deportes y la policía comunal. Sostiene también que llama la atención la "falta de cuidado" observada a partir del 10 de diciembre, cuando el Polideportivo quedó sin ningún tipo de control.
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