En algunas de las fotos más antiguas que se conocen del Bosque platense, a la altura de 48 y 117, lo único que se divisa en un inmenso descampado que se abre hacia el norte son los flamantes frontones de pelota vasca, solitarios en una zona aún alejada del vértigo urbano, “detrás” del joven Colegio Nacional.
“Estas canchas están hace 120 años, son parte de la historia de la Ciudad y pasaron personalidades como Favaloro, Sábato y campeones mundiales como Dick, Pireda, Defeo o Larregle; pero además son utilizadas periódicamente por mucha gente” explican los pelotaris, que ya elevaron una nota a las autoridades de la UNLP: “el patrimonio del Bosque está amparado por muchas normas, por lo que deberían actuar en sintonía con ellas y no degradarlo aún más”.
“Hace veinte años quedaban cuatro canchas; luego adaptaron dos para paddle, y como la cosa no anduvo levantaron allí un tinglado enorme con una cancha de vóley que usan muy poco” señaló Osvaldo Giardini: “quedan la cancha 1, que hace poco restauramos de nuestros bolsillos y ahora van a eliminar, y la 2, abandonada”.
En el área de Planeamiento de la UNLP reconocen que el lugar de la cancha 1 será ocupado por un edificio de dos plantas y 1.400 metros cuadrados, que albergará oficinas, el Centro Operativo del Campo de Deportes, buffet, gimnasio y consultorios. Pero aclaran que “de los frontones existentes, el que se halla aledaño a la facultad de Arquitectura se va a conservar, y la demolición de un viejo galpón permitirá crear otro”.
En este contexto, los pelotaris advierten que “nadie nos dice cuánto tiempo vamos a tener que esperar para volver a jugar; un gesto de buena voluntad, ya que van a demoler la cancha que arreglamos, sería que antes refaccionaran la que piensan conservar”.
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