La polémica por la denominación de las calles en la capital entrerriana

La polémica por la denominación de las calles en la capital entrerriana
Los últimos cambios en las nomenclaturas de algunas vías y espacios públicos en Paraná sirven para repasar el proceso de asignaciones que guardan los nombres.
La vida rutinaria pude llevar a perder de vista el significado de los nombres de las calles que se transitan todos los días. Sin embargo, detrás de cada denominación se cifra una historia, un proyecto político, una vida, un hecho o un motivo que es postulado para formar parte de la memoria colectiva. Allí, al mismo tiempo, late un conflicto en potencia porque las nominaciones no son accidentales ni inocentes. Cada nombre tiene un sentido que cuenta con defensores y detractores. Las asignaciones son producto de criterios, hegemonías, argumentos, consensos y climas de época.

En los últimos tiempos, se han sucedido algunos cambios en los nombres de calles y espacios públicos de Paraná. Esto trajo aparejado su correlato de discusiones. Así es que hubo debate en torno del reemplazo del nombre de un tramo de la calle Batalla de Suipacha por el de Raúl Solanas en la zona del Thompson. Las distintas voces de la opinión pública también se manifestaron a favor y en contra de cambiar la denominación de una cuadra de Monte Caseros (la que se encuentra frente a la catedral) por el nombre de Su Santidad Francisco. A su vez, por estos días, se delibera sobre el cambio de designación de la plaza Alvear por la de José Artigas Protector de Entre Ríos y los Pueblos Libres.

Éstos son sólo los últimos ejemplos. En el recuerdo de los ciudadanos quedan otras asignaciones y otros cambios que causaron debate público en distintos momentos de la historia.

Criterios

Para nombrar las calles y los espacios públicos es necesario que se cumplan ciertos requisitos. La ordenanza 9076 dispone que en caso de nombres propios, se tomarán los de personas fallecidas que hayan formado parte de la historia y a quienes se vincule a un hecho que las haga merecedoras del reconocimiento, sin tiempo de espera para proponer su nombre. No podrán incluirse los nombres de personas que hayan desempeñado cargos de responsabilidad política en los regímenes de facto o de aquellos que estén vinculados a delitos de lesa humanidad. A su vez, podrán tomarse los nombres de la flora, fauna y las fechas y hechos trascendentes.

Las proposiciones suelen partir de ciudadanos, organizaciones civiles o vecinales. En todos los casos, las propuestas tienen que ser acompañadas de antecedentes que justifiquen la iniciativa.

En caso de no haber loteos u ordenamiento territorial no se puede iniciar el trámite para nombrar a las calles.

Cambios

Según otra ordenanza (Nº 7107) queda prohibido cambiar el nombre de las calles, plazas, paseos públicos, boulevares y arterias de la ciudad cuando el mismo hubiera sido nominado por un Gobierno de Derecho. En cambio se pueden cambiar las calles numeradas y aquellas que por motivos fundados se hayan convertido en ofensivos para la sociedad y cuando el cambio se efectúe para honrar a quienes hayan brindando importantes servicios a la ciudad y su comunidad y la imposición sea por decisión unánime de los miembros del Concejo Deliberante.

Comisión

La Comisión Asesora de Nomenclatura supo tener momentos de mucha presencia en la vida ciudadana de Paraná. También atravesó períodos de letargo. Solía estar conformada por funcionarios y ciudadanos con activa (y noble) participación en las cuestiones de la ciudad.

Según informó la edil, Rosana Núñez (FPV), que preside la comisión de nomenclatura del Concejo Deliberante, en la actualidad se busca conformar nuevamente la mencionada comisión asesora. Ésta es la encargada de realizar los informes en los que se argumentan las decisiones en cuanto a la nomenclatura. Sus dictámenes no son vinculantes.

La nueva comisión estará conformada por el secretario de Gobierno (o un representante designado por éste), el secretario de Planificación (o un representante designado por éste), el director de Catastro (o un representante designado por éste), tres concejales y tres representantes de entidades vinculadas al quehacer cultural, histórico, profesional, vecinal o deportivo. Estos integrantes tendrán el carácter de miembros ad-honorem.

Otros tiempos

Antiguos miembros de la Comisión de Nomenclatura como el librero Pedro Demonte, la profesora Teresa Rocha y el periodista Adolfo Golz recordaron a esta Hoja que años atrás los criterios eran diferentes a los de hoy. Por ejemplo, las personas homenajeadas debían llevar más de cinco años de fallecidas. Tampoco se podía cambiar los nombres de las calles y lugares públicos.

Demonte dijo que otro criterio que se intentaba respetar era el de no sobreabundar en las denominaciones que remiten a los mismos nombres propios o hechos históricos en diferentes espacios públicos. Por ejemplo, en caso que un nombre apareciera en una plaza, una calle y una escuela se evitaba que se reitere en otros sitios. A su vez, estaba vedado que alguien proponga el nombre de un familiar para bautizar una calle.

“Las exigencias para denominar eran verdaderamente altas”, recordó Rocha. “En caso de nombres de personas, debía tratarse de alguien destacado en las ciencias, las artes, las letras o la buena vecindad”, indicó. Se buscaba rescatar las tradiciones culturales paranaenses y entrerrianas.

Rocha también indicó que cuando llegaba algún embajador o cónsul a la ciudad, se lo homenajeaba colocando el nombre de su país o ciudad a una calle o pasaje.

Polémicas

La profesora de historia recordó que las polémicas eran permanentes en las reuniones de la Comisión de Nomenclatura. Una vez “se debió dar marcha atrás porque se había dado nombre a una calle a un personaje con antecedentes delictivos”, dijo.

Por su parte, Demonte recordó el caso puntual ocurrido en 2002, momento en que se quiso instituir el nombre de Gaucho Rivero a una calle. Para la ocasión se recurrió a un informe de la Academia Nacional de Historia sobre los antecedentes del que se intentaba conmemorar. Entre los integrantes de la comisión no había acuerdo en torno de si el gaucho era un héroe o un traidor.

El librero también se acordó de otra discusión generada a partir de la intención de cambiar el nombre de la calle que pasa por delante del complejo Don Uva. El problema es que esa arteria ya tenía nombre y otra calle llevaba la denominación de Don Uva.

Alguna vez, también hubo disputa para poner el nombre de la calle que se extiende entre la Prefectura y el Puerto Nuevo. También se rechazó el caso de unos familiares que querían que un ascendiente figurara en uno de los espacios de tránsito público.

Golz rememoró la controversia desatada al momento de reemplazar con el nombre de Illia a Gualeguay. La comunidad gualeya en Paraná puso el grito en el cielo.

La concejal Rosana Núñez se refirió una disputa actual en torno de la plazoleta ubicada entre las calles Palavecino y Panamá. Los ciudadanos discuten si ponerle el nombre de un desaparecido por la última dictadura o el nombre de una portera de la escuela Centenario que está muy identificada con el barrio.

Sectorizados

Hay zonas de la ciudad que se identifican con nombres de provincias, países, próceres, gobernadores, intendentes, motivos folclóricos, poetas, pintores, músicos, maestros, médicos, periodistas, pueblos originarios, la flora o la fauna.

Por ejemplo, existe un agrupamiento de calles con los nombres: del cebador, del chamamé, del candombe, del espinel, del estribo, del facón, del fogón, del mate, del payador, del pericón nacional, el gato danza, de la taba.

En la Toma Vieja hay calles con nombres de árboles y flores. Lo mismo en el barrio San Agustín, donde hay vías denominadas con especies de la flora. En el Anacleto Medina se recuerda a los pueblos originarios como los minuanes, choanes, guaraníes. En otra zona, se identifican las consignas y los referentes del Partido Justicialista. También hay caminos con nombres de obras de la literatura política nacional como Recuerdo de provincia o Dogma socialista.

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