Polémica y agresiones en final de fútbol amateur de Paraná

El delegado del equipo Credifin denunció que fueron perjudicados, sufrieron provocaciones y luego resultaron expulsados del torneo Ceberpa. Marchaban invictos y eran candidatos al título.

Miles de personas juegan cada fin de semana en las 18 ligas independientes del fútbol amateur de Paraná. Son aficionados y fanáticos de este deporte que trabajan toda la semana y esperan el sábado para hacer en una cancha lo que algunos pocos logran de manera profesional. Pero eso no les importa, con más o menos calidad, cada partido es una final.

Tampoco faltan los hechos de violencia ni las injusticias que se ven por la televisión, y de manera proporcional también se mueve un considerable volumen de dinero, con las cuotas que cada equipo paga mensualmente. Un equipo de una de las ligas fue expulsado una semana antes de jugar la final del torneo. Consideraron que fue una injusticia, y decidieron hacerlo público, según contaron a UNO.

Sin invicto

Hernán, delegado de Credifin, eligió a UNO para dar su testimonio sobre lo ocurrido. Relató que el equipo llevaba un año invicto en el torneo Ceberpa, una de las ligas independientes del fútbol amateur de Paraná. Ya había pasado a la final del campeonato, pero igual querían ganar un partido pendiente, ante La Chimenea, a fines de octubre. Desde el arranque se notaron errores groseros en el arbitraje, fallos irregulares que perjudicaban al candidato, que en el desarrollo del juego llegaban al absurdo: faltas que no vio nadie, posiciones adelantadas dudosas, y vista gorda a brutales patadas, sostuvo.

Los jugadores de Credifin entendieron la conducta del árbitro como una provocación. Alertados de esto, trataron de que nadie se sobresaltara, física ni verbalmente, para que todos puedan llegar al partido de la definición del torneo, aclaró el delegado. “Tranquilo, muchachos, déjenlo”, recomendaba el capitán. “¡Salí de ahí, flaco, ya está!”, le gritaron al que fue a reclamarle al árbitro por un lateral, con los brazos en la espalda, y a otro que le recriminaba con los ojos muy abiertos y haciendo montoncito con los dedos de ambas manos.

La Chimenea ganó 3 a 0. Credifin se retiró amargado, pero con la mirada en la final. Algunos mentaban entre dientes a la santa madre del árbitro. Los simpatizantes (familiares, novias, amigos) no lo podían creer detrás del alambrado. Un asado, vino y cerveza en las instalaciones del complejo recreativo ubicado a un costado de la ruta 11 iban a apagar la bronca. Ya más distendidos, las patadas sin sancionar y los tiros libres mal cobrados eran anécdotas para el chiste. Se perdió el invicto, pero el sueño del campeonato estaba cerca.

Batahola y suspensión

Pero fue allí donde se desencadenaron otros hechos, más graves. El denunciante contó que un auto paró al costado y dos hombres envalentonados por el alcohol se bajaron. Decían ser hinchas de Boca e increparon al de River, jugador de Credifin. Al día siguiente se jugaba el superclásico en el Monumental y “el horno no estaba para bollos”.

Aunque sí para los borrachos que le pegaron una piña al del equipo adversario. Los de Credifin los identificaron como jugadores del equipo Oro Verde del torneo. Estaba claro que era otra provocación al equipo con la intención de generar disturbios y mancillar la conducta del finalista. Pero la agresión física a un compañero fue el límite. El predio de mesas y churrasqueras se convirtió en un campo de batalla. Volaron piñas, patadas, botellas, platos y hasta algún pedazo de costilla.

Los provocadores se subieron al auto y se fueron. Los jugadores de Credifin también, dejando atrás los rastros de la batahola. El día por fin terminó y esperaba una larga semana de trabajo, cada uno en su oficio, pensando en el sábado siguiente. Pero el miércoles la noticia fue una bomba: Credifin suspendido de la final por los conocidos hechos de violencia acaecidos en el predio del Club de los Empleados del Banco de Entre Ríos. Por lo tanto, en la definición del campeonato participó finalmente Avenida, en lugar del suspendido.

Bronca y denuncia

La indignación de los jugadores sigue hasta hoy. Su conclusión fue que se trató de hechos premeditados y organizados con el único fin de sacar de la final a Credifin para que clasificara Avenida, que según los expulsados es el equipo “mimado” del torneo, donde juegan varios exfutbolistas profesionales o de ligas, quienes encima ganaron la final y salieron campeones.

En Credifin apuntan a Cardozo, el organizador o responsable del campeonato. Le llevaron todas las quejas y reclamos, pero el hombre se justificó: “Esto es un negocio, muchachos”. Incluso hubo dos testigos, que iban en el auto con los agresores, quienes declararon que ellos defendieron al compañero golpeado. Pensaron en poner un abogado para frenar el torneo, y hasta denunciar a los organizadores por discriminación en el Inadi. Finalmente creyeron que lo mejor era hacer pública la injusticia, y hablaron con UNO.

“Nosotros trabajamos todos los días, nos cuesta mucho juntar la plata para pagar todos los meses para poder jugar en el torneo, por eso nos duele esta injusticia”, dijo Hernán, el delegado del equipo. Ahora se pasaron a otra liga, con la expectativa de que no les suceda lo mismo.

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