Martín Ríos, que entregó la joya vendimial a las autoridades, se amparó en el “secreto profesional” previsto en el Código Penal.
El martes, casi a última hora del día, se supo que el valioso elemento (valuado en 28 mil dólares) había aparecido en perfectas condiciones, tras una devolución un tanto extraña: alguien llamó al abogado penalista Martín Ríos para decirle que tenía la corona. Éste aceptó recibirla en su estudio y le avisó luego al fiscal del caso, Daniel Carniello, quien la entregó al Ministerio de Seguridad, que por la noche dio a conocer el hallazgo de la corona.
De allí se desprendió otro hecho polémico. Es que, según establece el Código Penal, Ríos está en su derecho de no revelar la identidad de la persona que a través de él concretó la devolución, lo que comúnmente se conoce como "secreto profesional". Por el momento la pieza -que es de oro y plata y posee brillantes, zafiros y esmeraldas- está bajo custodia del Grupo GES y aún no se ha definido cuál será su nuevo destino (ver aparte).
"Una persona, que es cliente nuestro hace 30 años, nos llamó ayer (por el martes) a la tarde, nos dijo que tenía la corona en sus manos y nos preguntó si podía dárnosla. Hablamos con mi socio y decidimos que sí, que la trajera. Así fue que la trajo al estudio. Inmediatamente nos pusimos en contacto con Daniel Carniello (fiscal de Delitos Complejos) y se la entregamos. Allí se hizo el acta correspondiente", relató a Los Andes Ríos, quien aseguró que "la persona que nos la dio no tiene implicación con el robo, pero por secreto profesional no podemos revelar quién es". El conocido abogado penalista (ver aparte) dijo que hasta antes de este suceso sólo sabía del robo "por los medios".
Consultado sobre si tenía datos sobre cómo esa persona había dado con la corona, sólo aclaró que "entendía que en este momento era un tema muy importante para la provincia y no me dijo mucho más, porque no se explayó en cómo la había conseguido". Las únicas precisiones que dio Ríos son que su cliente es "de Capital" y que "no tiene el perfil" de un ladrón de joyerías. "No es una persona que se dedica a eso, uno sabe si se dedican a una u otra cosa, pero esta persona seguro que no ha estado involucrado en ese tipo de hechos".
El secreto profesional
Si bien hay quienes pueden no estar de acuerdo ycon el hecho de que Ríos no revelara quién le entregó la corona, la realidad es que está en todo su derecho a no hacerlo. Incluso, si lo hace puede tener desde una multa hasta una inhabilitación -por parte del Colegio de Abogados- para ejercer la profesión.
"El tema del secreto profesional está determinado en el artículo 159 del Código Penal y no se circunscribe sólo a los abogados sino a todas las profesiones. Por ejemplo los médicos, los contadores, los psicólogos, los periodistas, los curas. Con esto se protege el derecho a la intimidad de la persona que revela el dato", explicó Lucas Lecour, penalista que preside la Asociación para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos (Xumek).
El letrado opinó que su colega Ríos actuó "de la manera legal, lógica y normal. Nos guste o no, él no tiene la obligación de denunciar a su cliente pero sí de guardar el secreto", definió.
Sobre el hecho también opinó Enzo Vendemmia, dueño de la joyería de donde también sustrajeron joyas y dinero en efectivo que hasta hoy no se han recuperado. "Cuando me llamó el fiscal para contarme que habían devuelto la corona sentí una mezcla de alegría y preocupación. Estoy muy contento por la aparición del bien que es de todos los mendocinos -aunque lo hayamos hecho diseñar nosotros- pero cómo fue la devolución es lo que nos deja intranquilos", comentó el hombre. Asimismo, se mostró esperanzado ya que con la aparición de la corona confía en que la Policía pueda encontrar a quienes le robaron del resto de sus pertenencias.
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