Las refacciones en el 1º piso abarcan 1.449 m2 y tuvieron un costo de casi cuatro millones de pesos.
No se quedaba atrás María del Carmen Zalazar, o simplemente Mary para todos los que la ven trajinar los pasillos del Policlínico desde hace 20 años. La jefa del servicio de Traumatología fue la otra gran beneficiada con las obras que llevó adelante el Gobierno, que se tradujeron en instalaciones flamantes para ambas especialidades, que ahora se ubican en el 1º piso, junto a la Terapia Intensiva Neonatal y Hemoterapia. "Logramos tener un servicio acorde a los tiempos y las necesidades de los pacientes. Hablo de un confort digno para todos, trabajadores y visitantes. Por fin empezaremos a funcionar con estas instalaciones maravillosas", exteriorizó Zalazar mientras dirigía a sus empleados, que habían convertido los nuevos pasillos iluminados de blanco en una estudiantina feliz.
A partir de ahora los pacientes que requieran los servicios de Traumatología y Gastroenterología contarán con todos los adelantos y, sobre todo, comodidades únicas dentro del principal hospital de la Provincia. A eso apuntaron estas obras, que costaron $3.956.263,40 si se cuenta también lo que insumió en 2010 la renovación total de la Terapia Intensiva para adultos. Fueron 1.449 m2 los que abarcaron los trabajos y 180 días de sacrificios para los profesionales de ambos sectores, pero la recompensa bien valió la pena.
"Una buena gestión administrativa en salud tiene un capítulo importante, el que se refiere a la hotelería hospitalaria, que tiene que ver con la sensibilidad hacia los enfermos. Este es un gran paso, pero no nos quedaremos acá, ahora será el momento de seguir nombrando especialistas y enfermeras recibidas, y de sumar aparatología. Porque estas obras no tienen sentido sin el capital humano", propuso Julio Quevedo, el ministro de Salud, quien estuvo acompañado por Juan Klusch, su par de Obra Pública e Infraestructura, quien llevó adelante el proyecto de obra con su gente.
La felicidad también desbordaba el rostro de Eduardo Canteros, el director del Complejo Sanitario, quien prefirió dirigir su agradecimiento al personal a su cargo. "Fueron difíciles estos tiempos en obra, atendiendo de manera precaria. No hubiera sido posible sin el compromiso de todos ustedes", halagó a los trabajadores. Después llegó el corte de cintas, los abrazos y el brindis. Otro sueño se había hecho realidad.
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