Cuando un efectivo termina un turno y otro uniformado lo inicia, éstos se pasan inmediatamente este implemento de seguridad, que está "transpirado y huele mal"
Según explicaron algunos uniformados a La Mañana, un policía utiliza durante varias horas un chaleco antibalas y cuando termina su turno, el que ingresa a trabajar debe utilizar el mismo chaleco, que en ese momento "está transpirado y huele mal" debido al calor reinante y las horas de utilización.
"No descansan nunca los chalecos, van pasando de persona a persona y casi no hay tiempo para que se sequen o se "aireen". No es bueno que uno que llega a trabajar se tenga que poner eso mojado, con mal olor", dijo un efectivo.
Por eso solicitaron que haya chalecos de repuesto, para que se alternen en los turnos y puedan secarse y hasta limpiarse, aunque lo ideal es que para cada uno de los efectivos que prestan estos servicios haya un chaleco personal, para evitar aún más situaciones de falta de higiene o incómodas
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