Durante 22 años, el doctor Marcelo Tuñón, perteneció al Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires en el Departamento Judicial de Junín.
“Me había agotado. El ambiente laboral tampoco era el propicio”, reflexionó Tuñón al recordar los motivos de su alejamiento del Poder Judicial.
En diálogo con La Verdad, consideró que el ejercicio de la profesión “permite obtener otra dimensión de las cosas” porque es un convencido de que “los fiscales, jueces y funcionarios judiciales deberían tener las dos visiones. Eso permite obtener un “pantallazo” general de cómo es la sociedad y se puede ver la realidad de otra manera”.
Hoy, Marcelo Tuñón, considera que ha sido buena su decisión de alejarse de las funciones en el Ministerio Público, porque le permitió “abrir la cabeza” en el análisis de cómo fue su función y como lleva adelante el ejercicio liberal del Derecho en su estudio jurídico.
“Hacíamos justicia para los pobres”
-Tras la distancia que marcan los años y revisando su paso por el Ministerio Pùblico, ¿Qué balance hace de su función como fiscal?.
-A lo largo de los años, uno va aprendiendo a usar el sentido común, un elemento muy importante que debe tener alguien que integra la Justicia.
Me he equivocado muchas veces, pero también hay que pensar que hacíamos Justicia para los pobres.
La del ´90, fue una de las peores etapas de la Argentina, donde el “desmadre” y la miseria que provocaron los diez años de la época menemista, la pobreza y la marginalidad, lo fuimos absorbiendo nosotros porque uno va viendo desde chicos a quienes cometen delitos.
La época en que estuve dentro de la Justicia, ésta era como la víbora: “picaba a los que andaban en patas, nomás”. Ahora creo que eso se ha revertido, hablando en sentidos generales.
Hay funcionarios que tienen una visión más dura, aplicando la ley a rajatabla sin considerar el ámbito o el caso en sí.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, en el Poder Judicial, prima el sentido común y se tiene una visión global de la sociedad y para qué están los funcionarios judiciales, que no es para aplicar a rajatabla la ley sino considerar ciertas condiciones que son las que influyen en la gente a cometer delitos.
-¿Cuáles son las limitaciones que no permiten dar las respuestas que se requieren para esclarecer un caso y que la comunidad reclama?.
-En lo personal, me ha tocado intervenir en casos resonantes en Junín. Sinceramente siempre he tenido la colaboración de los jueces de garantía para llevar adelante las investigaciones.
Los fiscales hacen el trabajo investigativo y el juzgado de garantías es quien controla.
Todas las medidas de coerción como detenciones, allanamientos o prisiones preventivas, las dicta el juez tras ser solicitado por los fiscales.
A veces la gente confunde justicia con venganza. Una vez que está detenido el autor de un hecho y que la fiscalía y el Juzgado de Garantías, actuó, sigue un juicio donde están representadas las partes y los jueces deciden. Debemos tener un respeto de esas leyes.
En esto tienen su responsabilidad los medios de comunicación cuando se titula que no hay justicia.
La Justicia tiene sus bemoles, pasa por lenta o tiene sus pruritos, a la vez que no todos los magistrados tienen la misma manera de ver las cosas. Algunos fiscales solicitan medidas de coerción pero no hay coincidencia en los jueces. Eso se debe a distintos puntos de vista, pero siempre dentro del marco de la ley.
Por supuesto que hay responsabilidades personales de funcionarios y magistrados pero para eso están los jury de enjuiciamiento o Colegios de Magistrados, aunque pareciera que a veces hay desmesura en el pedido de justicia.
En el Departamento Judicial de Junín hay buenos funcionarios, incluyendo también en la Defensoría de Pobres y Ausentes.
Limitaciones
-¿Cuál es el mayor problema que se encuentra un fiscal para poder llevar adelante una investigación con éxito?
-A veces los medios. A partir del año 1998, un fiscal tiene la posibilidad de manejar la investigación, a partir de modificaciones introducidas por el aporte de varios códigos de otras provincias y de América Latina.
El dar la posibilidad de la investigación es una gran evolución, Antes el juez recibía la denuncia, detenía, dictaba la prisión preventiva y juzgaba. No había partes. Actualmente existe un fiscal, defensor y un juez de garantías que controla. Está dado, entonces, el respeto al debido proceso pero la mayor imposibilidad para seguir una causa eran los medios.
La Policía Judicial, que estaba creada, era un grupo de instructores y que después terminaron como escribientes, al igual que empleados comunes, cuando debían estar en la calle.
Por falta de recursos o política criminal adecuada, no se concluyó en todas las instituciones que invoca el Código.
El fiscal puede dirigir las investigaciones, pero las hace la Policía. En casos resonantes hay presencia inmediata del fiscal, pero la jurisdicción del Departamento Judicial Junín es tan grande que a veces provoca la falta de prontitud, por lo que se delega mucho en la Policía.
Hay policías que hacen muy bien las cosas y otros que no tienen idea de cómo hacerlo, porque no han sido instruidos adecuadamente.
La orientación que se está dando es buena, atendiendo el respeto a las instituciones y a la democracia, pero me parece que los agentes no salen bien formados en cuanto a cómo tomar una denuncia, saber qué se debe preguntar. Sin embargo, los viejos oficiales, con experiencia, son buenos.
¿Justicia para todos?
-¿Quién demanda Justicia, la obtiene realmente?
-Creo que sí, pero hay que ver los casos. En delitos culposos, hoy por hoy, salvo casos excepcionales, lo único que interesa es cobrar el dinero.
Si hay un arreglo entre la compañía y la víctima o sus familiares, la causa queda sin resolución y se archiva. En los homicidios culposos, cuando hay una vida de por medio, sucede lo mismo. La gente se inclina por la plata.
Por allí la gente confunde justicia con venganza. Si hay un delito, se atrapa al culpable, se lo juzga y condena, se termina la acción judicial. Ya se hizo justicia, pero si se quiere ver las cosas con el prisma de la “ley del talión” o apedreado como en los países orientales, ya es una debacle. La Justicia no pasa por allí.
-¿Existe para todos igualdad de oportunidades en acceder a la Justicia?.
-No. Existen excelentes defensores públicos en Junín, pero a la hora de reclamar, no tienen posibilidad de hacer reclamos patrimoniales. La gente no tiene la misma posibilidad.
Hubo accidentes en el centro de Junín con una conmoción social tremenda. Un hecho similar pasó en la avenida República cuando atropellaron a un canillita y no tuvo la misma repercusión, ni en la Justicia ni por los medios de comunicación.
Hasta la misma sociedad toma distintos partidos por las cosas en relación adónde ocurren o cómo ocurren.
Me parece que la gente de menos recursos tiene también menos posibilidad de que su reclamo encuentre eco en toda la sociedad.
En eso también tienen mucho que ver los medios de comunicación en cuanto a la forma en que difunden la noticia.
-¿Esto se puede revertir?
-Todos debemos tener responsabilidad. Hasta los abogados mismos, como colaboradores de la Justicia, exigiendo las mismas oportunidades tanto de quienes viven en el centro como en los barrios.
La Justicia, por ende, también. No puede dejarse presionar ni por los medios ni por la opinión pública.
Creo que también el Municipio debería encargarse de que todo el mundo tenga acceso, difundiendo, realizando actividades informativas para evitar la ignorancia de quien no sabe adónde concurrir.
Caso Latorraca
El 18 de enero de 2004, era asesinado a golpes, por al menos dos personas, Miguel Angel Latorraca, jubilado, de 71 años de edad. El hecho ocurrió en su casa de calle Aristóbulo del Valle 25, en el barrio “Prado Español”.
A pesar del tiempo transcurrido, no hay detenidos ni sospechosos. A Miguel Angel Latorraca lo mataron a golpes en su casa durante un asalto y se especula que fue más de una persona, pero nada más.
Rememorando dicha causa, el doctor Marcelo Tuñón, quien le tocó llevar adelante la investigación durante su desempeño como fiscal del Departamento Judicial de Junín, dijo en el diálogo mantenido con La Verdad, que “antes de irme, dispuse ciertas medidas que incluían la toma de moldes dentales a determinadas personas porque la víctima tenía la marca de una mordedura”.
“Llegaron peritos de La Plata y, por los resultados, se ubicó a dos o tres sospechosos. Creo que se pidieron las detenciones pero no se hizo lugar por el lado del Juez de Garantías”, agregó.
“Resolver un caso –reflexionó- brinda una gran satisfacción pero a veces no se le puede poner “el cartel” a cualquiera. A veces, en el ámbito nacional, se ve que a “perejiles” les cuelgan el cartel y pagan justos por pecadores”.
Lucha contra la droga
Marcelo Tuñón integra la comisión fiscalizadora del Registro de Precursores Químicos, perteneciente a la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), a cargo de José Ramón Granero.
“No tenemos injerencia en el ámbito local pero sí hemos colaborado a partir de la organización de distintas charlas”, comentó a este diario.
Consideró que “este flagelo ataca a todas las ciudades, Junín no escapa a eso y vemos el tema en crecimiento. El problema también está con las “drogas lícitas” como el tabaco y el alcohol. Por eso se estuvo en desacuerdo que se pudiera permitir el consumo de marihuana. Se ha comprobado que al ser más permisivo se puede consumir más y eso lo vemos, por ejemplo, con el alcohol”, señaló el profesional.
Comentá la nota