Ahora será imputado por el delito de robo agravado por el uso de armas. Permanece detenido en la brigada de Investigaciones.
Finalmente, la polémica por la actuación de la Justicia y la Policía en la investigación del cuantioso asalto armado en el que dos delincuentes robaron poco más de 160.000 pesos al dueño de un centro de pagos tuvo su primer desenlace ayer por la mañana.
Héctor Gabriel “Gaby” Vargas se presentó espontáneamente sin asesor legal y sin custodia policial para ponerse a disposición del fiscal de la Unidad de Delitos Criminales, Víctor Figueroa, quien investiga el caso, y quedó detenido.
Hasta las 10.30 de la mañana, Vargas era considerado un prófugo y era intensamente buscado por la Policía provincial para responder como posible autor del asalto cometido a metros del banco Santander Río.
La semana pasada, el sospechoso fue arrestado por efectivos de la brigada de Investigaciones, durante un procedimiento policial ordenado por la Fiscalía Criminal y posteriormente, liberado sin quedar vinculado a la investigación del hecho, porque, hasta el momento de la orden de cese de arresto, no existían pruebas que lo vincularan directamente al violento asalto armado.
Apenas horas después de haber quedado en libertad, el fiscal investigador recibió una pericia dactiloscópica que puso todos los faros sobre el joven recientemente liberado. Una huella digital en el cargador de la pistola Bersa 9 mm que se usó durante el asalto -objeto de prueba que había sido obtenido por la Fiscalía en feria el pasado 16 de julio al mediodía, cuando ocurrió el hecho- ofrecía un cotejo de exactitud con las huellas de “Gaby” Vargas.
Una vez más, se ordenó su detención y hasta ayer a la mañana, no se había logrado dar con su paradero. El joven, en breve diálogo con medios de comunicación, aseguró ser inocente y explicó que estuvo en su hogar durante todo este tiempo y que “nadie fue a buscarlo”.
Esa versión fue apuntalada por los dichos de su pareja, quien también adujo que Vargas tiene marcas de golpes en su cuerpo, aparentemente y según sus propios dichos, son consecuencia de la primera detención policial.
Con la pericia dactiloscópica en mano y el resto de los indicios que fueran proporcionados por los efectivos de Investigaciones a la Justicia -grabaciones de cámaras de seguridad, la ropa y los cascos que se usaron en el robo, el dinero secuestrado y un automóvil que habría sido comprado con parte del dinero-, Gabriel Vargas será finalmente imputado por el delito de robo agravado por el uso de armas en calidad de coautor, según confirmaron fuentes ligadas a la investigación del hecho.
Vargas fue asesorado en su primera detención por un abogado del foro local que, según trascendió, finalmente no tomaría el caso en sus manos.
Cabe destacar que, por el momento, resta encontrar al otro participante del asalto. Según la hipótesis de los pesquisas judiciales en base a las pruebas, Vargas sería quien cometió la peor parte del robo, golpeando e hiriendo a culatazos al dueño del centro de pagos para sacarle el bolso con la abultada suma de dinero.
Sin embargo, Vargas no actuó solo, ya que un cómplice lo esperó en una motocicleta durante el atraco y posteriormente, fue este sujeto quien logró perpetrar la fuga que los mantuvo impunes por un breve periodo de tiempo.
En el marco de la misma investigación, fue detenido y liberado otro sujeto de apellido Vargas, expolicía y ahora vinculado a una investigación de la Justicia Federal por tenencia de drogas para comercializar, ya que le hallaron 280 gramos de cocaína.
Prueba directa
La prueba fundamental es una huella dactilar que quedó en el cargador de la pistola que se usó durante el asalto armado. El objeto está secuestrado desde julio.
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