Es porque iban a bordo de un transporte que, si bien llevaba todo en regla, transportaba esos productos junto a agroquímicos y otros insumos, sin ninguna precaución - La carga fue decomisada y trasladada luego a las dependencias de Bromatología, para proceder a su enterramiento
Lo que ocurrió fue que si bien el transporte y su conductor -un chofer domiciliado en Venado Tuerto- tenían en rigor todo en regla en cuanto a documentación de la unidad y personal, incluyendo los remitos y comprobantes de la carga, los productos alimenticios referidos estaban estibados en la caja del transporte junto a otros productos como agroquímicos e insumos de oficina, sin ninguna clase de precaución, lo cual está rigurosamente prohibido por las normas vigentes.
Por ende, se procedió a la intercepción de la unidad y a la incautación del cargamento de productos alimenticios -se trataba principalmente de cajas de pandulces, sidras, budines y alfajores-, en tanto se sancionó al chofér con la multa prevista en el marco de las actuaciones realizadas a los efectos de dejar constancia del hecho.
El procedimiento -materializado tras recibirse una denuncia en ese elemento- fue realizado por los tenientes Leonardo Amoro y Nelson Imhof, y los sargentos César Ramos y Estela Toro.
Más tarde se constituyó en el Destacamento Carabelas de la Policía Vial personal del cuerpo municipal de inspectores, que colaboraron en el traslado del cargamento a esta ciudad, tarea que fue llevada adelante por el Dr. Michaud, adscripta al área municipal de Bromatología.
CONTROLES
Desde el área de Bromatología de la comuna se están cumplimentando permanentes controles en locales comerciales -de la magnitud que sea- especialmente en procura de observar el cumplimiento de las normas de higiene, manipulación y conservación de productos, y fecha de vencimiento de los mismos.
Por otro lado, y ante la inminencia de las temperaturas más altas del año, se advirtió que se pondrá especial énfasis en controlar que los productos alimenticios, del rubro que fueren, mantengan la cadena de frío y la temperatura de conservación exigida, para un consumo seguro por parte de la población.
Las altas temperaturas propias de la época estival del año contribuyen a dañar muy rápidamente los productos alimenticios, por lo cual es fundamental que tanto desde su salida de planta, durante su transporte, hasta llegar a los comercios, se adopten todas las precauciones para que no se interrumpa la bendita cadena de frío, o la temperatura de conservación no sea inferior a la recomendada por el fabricante.
Pero lo mismo ocurre durante el resto del año. Por ello los especialistas tienen presente que el tema de la conservación de los alimentos es tan complicado durante el calor, como durante el invierno. Por ello los transportes de sustancias alimenticias saben cuál es el recorrido, el equipo de frío que deben tener y cuál es la temperatura que deben mantener; esa temperatura tiene una función, y es mantener el alimento apto para el consumo.
Cuando se pasa esa temperatura nadie puede garantizar que un alimento sea apto para el consumo, por el peligro de una contaminación microbiana general.
Por ello una de las cuestiones centrales es evitar la eventual interrupción de la cadena de frío de los alimentos, sea por negligencia o descuido, sea por una discutible intención de ahorrar energía eléctrica.
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