“Si la policía no puede hacer nada, qué nos queda a nosotros”, alertó Villarruel ante la violencia

“Si la policía no puede hacer nada, qué nos queda a nosotros”, alertó Villarruel ante la violencia

El director de Control Urbano Vehicular, Walter Villarruel, analizó la agresión que sufrió un efectivo de la Seccional Primera, durante la madrugada del último sábado, en un operativo por picadas de motos, en el Parque Independencia.

El funcionario se dijo preocupado frente a la problemática y planteó que es la policía la encargada de garantizar la seguridad a la población. Desde el área que encabeza, confirmó la continuidad de los operativos, pero advirtió que el incumplimiento a la norma “es un problema cultural” y su solución depende de todos.

En diálogo con El Eco de Tandil, el funcionario aseguró que “nosotros lo venimos ya denunciando a esto desde comienzos de 2015. La violencia urbana, el no respetar la norma a la autoridad ni querer cumplir con la norma, son casos que se encadenan. Comienza con agresiones a los inspectores, a los móviles y ahora ya con la agresión física a un efectivo policial”.

En consecuencia, desde Control Urbano Vehicular, planteó que “si un policía, que es quien tiene que dar cumplimiento a la seguridad, es agredido, entonces qué nos queda a nosotros como personal del Municipio”.

“La situación es muy compleja, es una problemática que la vemos en el día a día y, como hemos dicho otras veces, cuando se viene acercando un grupo de jóvenes o a veces no tan jóvenes, uno no sabe si vienen a preguntar algo o directamente lo van a agredir. Por lo tanto, se está continuamente a la defensiva”, admitió.

Subrayó que “lo que esto acarrea no es simplemente una tensión al trabajar, sino que el personal esté continuamente expuesto a cuestiones defensivas”.

Si bien coincidió con las declaraciones del jefe de la Seccional Primera, Walter Cos, quien advirtió que teme por la integridad física de su personal, Villarruel remarcó que “quien tiene que estar a disposición de la seguridad integral de la población es la policía, ya si la policía no puede actuar, eso escapa a cuestiones del área desde la que sí podemos trabajar en conjunto con la cuestión de la seguridad”.

Más allá de ello, el funcionario planteó que “hay que buscar las herramientas necesarias” e insistió en que “la policía es quien está encargada, no simplemente de lo que es el tránsito, sino de la seguridad de los ciudadanos. Por lo tanto, tendrán que ver de qué manera no los perjudique, pero sí darle una solución”.

En general, aclaró que cuando se realizan operativos de tránsito en distintas zonas de la ciudad, “el trabajo generalmente lo hacemos nosotros. Estamos con la policía para estar resguardados y tener la seguridad en caso de agresión. Ya si no pueden ellos hacer nada, imagínese qué nos queda a nosotros cuando salimos sin policía”.

Los constantes operativos

Frente al reclamo de los frentistas de la zona del Parque, quienes alzaron su voz en reiteradas oportunidades y dijeron estar cansados de dar aviso a la policía, a través del Servicio 101 Emergencias o directamente en la comisaría, el director de Control Urbano Vehicular aclaró que “nosotros hacemos operativos a diario. De hecho, el fin de semana pasado secuestramos muchas motos. Hicimos operativos el viernes y sábado, pero eso no implica que podamos estar las 24 horas en el lugar y que cuando nos vayamos, esta gente vuelva”.

Sin embargo, insistió en que “la problemática es cierta. Nosotros damos respuesta en la medida en que se puede dar, es decir, 24 horas un inspector de tránsito es imposible y un operativo, menos. El problema está ahí, que se van y, después cuando nosotros nos vamos, vuelven”.

Describió que generalmente “cuando estamos, no vuelven. Los propios vecinos lo pueden decir, estamos ahí hasta las 5 ó 6 de la mañana, pero el problema es cuando nos vamos”.

Una compleja problemática

Por otro lado, Villarruel explicó que “como este lugar, el Parque, también tenemos otros que tenemos que cubrir”, y si bien advirtió que la problemática de las picadas “existe, hay que tratarla y uno no lo esconde”, aseguró que “también se tienen que cambiar algunas cosas”.

En tal sentido, expuso que “venimos, en general, con un cumplimiento a la norma muy escaso por parte de los argentinos, entonces esto se traduce no sólo en Tandil, sino en cualquier lado de la provincia y del país”.

Reiteró que “venimos denunciando esta violencia desde hace ya más de un año. De hecho, reiteradas veces fuimos agredidos, pero respecto a esto hay que hacer doble interpretación porque la gente misma, cuando agreden a un inspector o a un policía, generalmente piensa que nos lo merecemos porque hacemos mal el trabajo o, en fin, pero también después los perjudicados son los vecinos mismos”.

Y, en segundo lugar, contó que “una de las cosas que ocurre a diario es que cuando estamos haciendo un control en un lugar, gran cantidad de gente les avisa a donde estamos. Por un lado, entonces, nos quejamos de que no se hacen las cosas ni controlan y, por el otro, cuando pasa algo, defendemos a quien está fuera de la norma o a su vez, todavía lo ayudamos para que evada un control de tránsito”.

Por lo tanto, enfatizó que “como están las cosas de un lado, del otro también hay muchas falencias, es decir, del ciudadano mismo”.

Cada cual a lo que le compete

En el marco de la problemática, Claudio Villarruel garantizó que mantienen continuamente reuniones con las autoridades policiales, con las que hay una buena comunicación. Sin embargo, señaló que “cada uno tiene que hacerse cargo de lo que le compete”.

Desde Control Urbano Vehicular admitió que sabe con qué personal cuenta y qué trabajo hacen. “Lo otro lo tendrán que dirimir las autoridades policiales y así ver cómo encaran la situación”, deslizó.

En tanto, desde el Municipio garantizó que “nos encargamos del cumplimiento de las normas de tránsito. La que tiene que dar seguridad a la población es la policía, no soy yo el indicado para decir cómo se debe hacer”.

Una problemática “cultural”

Por último, el director sintetizó que el incumplimiento a la norma “es un problema cultural”, y es mucha la gente que “está acostumbrada” a no respetar las reglas, ni en tránsito ni en otros ámbitos.

Por lo tanto, admitió que “más allá de que el Municipio, en esta cuestión, tiene que hacerse cargo del control, también depende mucho de que como ciudadanos todos ayudemos a que estas cosas no pasen”.

“La solución del problema está en nuestra sociedad. Por separado no se puede solucionar ningún problema. Es un problema complejo, pero que tenemos que encarar como sociedad, en conjunto. Cada uno haciendo lo que le corresponde, pero creo que es un problema cultural que va a llevar mucho tiempo y, en este caso, el problema no es simplemente la molestia a los vecinos, sino también el peligro de tener un accidente”, culminó.

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