El efectivo José Castro está detenido desde el jueves 20 por matar a un joven en un presunto asalto. Compartió el lugar de encierro con el sospechoso de robar ruedas que escapó hace una semana de la policía.
Cuatro días después, el lunes 24, otro uniformado, un auxiliar de la Comisaría Segunda que circulaba con un colega en la patrulla 1788, mató sobre la Costanera, frente al Área Fundacional y también con su 9 milímetros, a un sujeto de 28 años que escapaba en Peugeot 206 gris con un cómplice al volante, después de una extensa persecución que se inició en el coqueto barrio Bombal porque habían sido vistos sustrayendo cubiertas de autos estacionados.
Castro está detenido por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y su par, en libertad desde hace pocos días por el homicidio culposo de Néstor Rodríguez (28). Sin planearlo, el policía de 45 años se transformó en testigo de la causa de su colega y declaró a su favor. En el expediente que se inició por la huida después del robo de partes de rodados, declaró oficialmente en las últimas horas ante la fiscal especial Claudia Ríos porque se topó con un dato importante sobre el hecho ocurrido hace una semana.
Resulta que el efectivo Castro contó a la magistrada que el sobreviviente que conducía y era propietario del Peugeot 206 gris, Humberto Antiga, de 29 años, le comentó mientras estuvieron compartiendo lugar de encierro, también en el centro de detención temporal de la Policía, que, con su cómplice, llevaban un arma mientras escapaban de la patrulla que los perseguía por calles de Capital y que la habían arrojado durante el trayecto para no quedar comprometidos ante una detención.
Fuentes policiales señalaron que Antiga le aseguró a Castro que el arma no estaba apta para el disparo. Pero, la duda nace porque el conductor de la movilidad 1788 relató en el expediente que su colega accionó su pistola calibre 9mm durante la persecución, porque tanto él como su compañero escucharon, al menos, dos detonaciones de un arma que provenían del Peugeot que huía y por eso repelió el ataque, en una situación de legítima defensa. Cuando finalizó la alocada carrera sobre la Costanera, en Guaymallén, se encontraron con la muerte de Rodríguez pero sin ningún arma de fuego en el auto. Tampoco se halló durante los barridos que hicieron por las calles del centro.
La hipótesis de fuego cruzado sobrevuela en la cabeza de los investigadores porque personal de Policía Científica detectó partículas de pólvora en el interior del auto que usaban los sospechosos para huir (ver aparte). Lo cierto es que el policía que mató al hombre de 28 años fue liberado después de que la fiscal Ríos solicitara directivas a un superior, Darío Tagua, por una cuestión de turnos, y lo imputara por homicidio culposo (sin intención).
La declaración de Castro lo benefició en el sumario. La mujer de Rodríguez, un hombre con antecedentes por robo, se presentó en la fiscalía la semana pasada para reclamar sus pertenencias y exigió que se investigara el accionar policial. Para ella, se trató de un caso de gatillo fácil.
El robo quedó confirmado cuando se hallaron en el baúl del auto de los sospechosos dos cubiertas con sus llantas de una camioneta Toyota SW4 –el dueño se presentó ante la Justicia y reconoció que eran de su vehículo– y un auto Peugeot y diversas herramientas para quitarlas. En el 206 detectaron varios impactos de bala: en la luneta –el plomo casi mató al conductor, Antiga, porque estaba en el apoyacabeza–, en la rueda trasera izquierda y también arriba del guardabarros trasero, al lado de la mica derecha. Este fue el proyectil que mató a Rodríguez.
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