La policía persiguió a dos menores y le disparó a un abuelo con balas de goma

El hombre tiene 61 años. Está internado. Investigan a 14 efectivos. Versiones contrapuestas

Para la Policía, todo fue el resultado de la persecución de dos presuntos motochorros y el enfrentamiento con vecinos que intentaban resguardarlos. Para los familiares de los perseguidos y sus allegados, un abuso de autoridad que incluyó “amenazas de muerte y maltratos de todo tipo”. Lo concreto es que un hombre de 61 años permanecía anoche internado en el Hospital Gutiérrez con una costilla fracturada a causa de un postazo de goma, cuadro agravado por un linfoma preexistente. Por el caso hay 14 efectivos de distintas comisarías identificados en la causa; todas sus armas secuestradas; y tres móviles rotos. Y eso no es todo: para expresar su bronca, los vecinos hicieran un corte de calles en el barrio. Todo comenzó ayer, hacia las 0.30. Según la versión vecinal, en 122 y 38 un patrullero comenzó a perseguir a dos adolescentes de 15 y 16 años que viven en El Dique. “Los confundieron con otros dos chicos a los que seguían por un robo, pero ellos no tenían nada que ver”, explicó Mónica Iriart, la mamá de uno de ellos. Según la Policía, efectivos del Grupo Motorizado vieron, mientras patrullaban El Bosque, a dos jóvenes en una moto de 125 c.c. y color roja, “forcejeando con una mujer que tenía una criatura en brazos y estaba apoyada contra un vehículo blanco, con claras intenciones de robarle”. Las mismas fuentes refirieron que les dieron la voz de alto, los motochorros huyeron y los persiguieron hasta “41 entre 124 y 125”, donde “dejan la moto tirada y continúan su fuga a pie”. La familia de los chicos admite que venían de ese sector de La Plata, pero aclaran que habían ido a dar un paseo y que “nunca fueron interceptados para que se detengan”. “En 122 y 38 se les interpuso una camioneta de la Policía. Se bajaron apuntándoles y les patearon la moto para que no se fueran. Hasta les tiraron un tiro y no salió la bala”, aseguró Mónica. De acuerdo a su relato, los adolescentes alcanzaron a circular las cinco cuadras que les faltaban para llegar a sus casas, en 41, 124 y 125, dejaron el rodado en la vereda y se refugiaron rápido. Comenzaba la tensión. “Como los dos sujetos no estaban identificados, por razones de urgencia se decidió ingresar a la vivienda en la que se habían guarecido”, siguieron los voceros policiales. Para ese momento, “la cuadra estaba llena” de uniformados, describieron en el barrio. De hecho, alcanzaron a contar seis móviles y 12 motos. MAXIMA TENSION Desde la casa a la que apuntaban los agentes, “se asomó el abuelo de uno de ellos, que tiene 61 años y que salió con las manos arriba a decirles a los policías que no tiraran porque había chicos”, contó Mónica a EL DIA. Según el relato de los testigos, no medió ninguna palabra, sino que de inmediato arreció un disparo de bala de goma que impactó a la altura de las costillas de Ismael Alvarez y lo dejó tendido en el piso. “Le tiraron de cerca, a quemarropa”, denunciaron los vecinos. Y agregaron que un grupo importante de efectivos irrumpió en la vivienda en la que estaban los adolescentes junto con otras 10 personas, los miembros de cada una de las dos familias. “Nos tiraron con gas pimienta, y nos gatillaron en la cabeza”, subrayó. En el barrio denunciaron más hostigamientos: “Algunos policías nos invitaban a salir a pelear a la calle con ellos. A los dos chicos que confundieron con ladrones les siguieron pegando patadas en la cabeza y en el cuerpo mientras los tenían esposados en el piso. Y a mí también casi me disparan en la cabeza”, sentenció uno de los vecinos. La versión policial es distinta: “Tras la aprehensión de los sujetos, comienzan a salir de los distintos domicilios personas que comienzan a arrojar piedras y elementos contundentes al personal”, dañando “una moto y tres patrulleros” mientras que un sargento “sufrió excoriaciones en brazo derecho y espalda”. En este contexto es que “se efectuaron los primeros disparos con munición de estruendo y un un disparo con posta de goma”. La policía se retiró luego con los dos menores demorados y la moto secuestrada. El fiscal del Joven, Juan Benavídez, dispuso luego que volvieran con sus familias. No obstante, quedaron identificados en la causa por “tentativa de robo, resistencia a la autoridad, daño calificado y lesiones”. Con respecto a la Honda Titán 125, no tenía pedido de secuestro. Ahora son 14 los efectivos policiales en la mira por este episodio, informaron fuentes judiciales. El fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta ordenó que se secuestraran sus armas de puño y las escopetas involucradas en el episodio. En el barrio, mientras tanto, piden que se sancione a los responsables, para que “este tipo de gente no siga trabajando en la Policía”, dijeron.

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