Según la denuncia, el efectivo “encañonó” a su hijo y a la madre del pequeño, pero el tercero en discordia forcejeó con él, le quitó su arma reglamentaria y lo redujo. Quedó detenido.
Cuando quiso agredir a la joven, intervino su actual pareja y se produjo un forcejeo, momento en que se accionó el gatillo de la pistola y salió un disparo, que afortunadamente no alcanzó a ninguno de los presentes.
Los vecinos se comunicaron con la Policía y personal de la Seccional Once concurrió al inmueble ubicado en la manzana 10, lote 16 del sector 750 Viviendas, donde procedió a detener a su irascible colega.
De éste se supo que tiene la jerarquía de cabo y que prestaba servicios en la Comisaría Tercera. Por orden de la jueza Lucrecia Martínez Llanos, fue detenido, trasladado al Cuerpo Guardia de Infantería e imputado por homicidio en grado de tentativa.
El incidente tuvo lugar aproximadamente a las 2.20 de ayer, cuando el efectivo de 40 años llamó a la puerta principal de la que era su casa, hasta que hace dos meses decidió retirarse a vivir en la casa de sus padres, en el barrio Ejército Argentino.
No había regresado en ese lapso, según indicó su ex pareja, quien comentó que estaba tomando mate con su novio en el living y en presencia de uno de sus hijos menores cuando entró de manera prepotente.
El forcejeo comenzó en el living y terminó en el patio, donde su novio pudo quitarle la pistola al policía y evitar males mayores.
Complicada convivencia
La damnificada, que tiene 30 años y es madre de tres hijos, dos de ellos producto de su unión con el cabo, dialogó en exclusiva con EL LIBERAL.
“No me imaginé que pudiera llegar hasta este punto”, se sinceró, al referirse a la conducta violenta de su ex pareja.
Luego, confió que “estuvo bajo tratamiento psicológico y me echaba la culpa a mí. No me explico cómo le han dado el alta si estaba haciendo tareas pasivas y hace un mes le entregaron nuevamente el arma. Estuvo como un año en disponibilidad”.
Al hacer un raconto de la historia del matrimonio, ella contó: “Mi hijo menor va a cumplir 4 años y vivíamos en la casa de mi suegra. Nos adjudican esta casa y él viene aquí, con el fin de la adjudicación y para que yo viva con mis hijos. De ahí empiezan los problemas porque habíamos decidido separarnos, que cada uno de nosotros hiciéramos nuestra vida. Pero él seguía viviendo aquí, bajo el mismo techo, pese a que estábamos separados. Eso significaba vivir sometida, sirviéndole y mendigándole para la alimentación de sus hijos”.
“Él estaba poco aquí y tenía otras relaciones. Entonces yo también tenía mi novio. Cuando se enteró, se enfureció y comenzó con las escenas de celos. Esto originaba peleas constantes”, confesó, a la vez que recordó que su nueva relación empezó hace dos años y medio y su ex lo sabía.
Las amenazas eran una constante en la relación, motivo por el que “hice exposiciones reservadas de años en la Seccional 11, no denuncias para no perjudicarlo en el trabajo”, apuntó
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