A raíz de tres asaltos de piratas del asfalto sucedidos en abril de este año empezó una investigación policial que desembocó en dos operativos hechos en Florencio Varela.
El resultado fue la detención de dos sospechosos y el secuestro de un arsenal. Los episodios que estaban bajo la lupa de los detectives ocurrieron entre el 22 y el 28 de abril, todos en el barrio San Carlos.
Otra similitud que hacía pensar que los golpes habían sido obra de un mismo grupo fue que en todos los casos los asaltantes usaban un auto con vidrios polarizados. Se le cruzaban en la mitad de la calle al camionero que habían elegido abordar, los amenazaban con armas y los obligaban a bajar. Los delincuentes tampoco se preocupaban por actuar diferente cada vez que los robos terminaban: siempre se escapaban algunas cuadras del lugar, vaciaban el cargamento de mercaderías y dejaban abandonado el camión.
Siguiendo todas esas pistas y con las denuncias que los damnificados hacían una vez que encontraban sus vehículos, los investigadores empezaron a entrecruzar datos. También se sirvieron de las cámaras de seguridad ubicadas sobre la avenida 44, que grabaron la secuencia de uno de los hechos, en donde se veía con claridad cuál era el auto de los ladrones.
Así dieron con un grupo de tres sospechosos, a los que fueron a buscar. Los domicilios indicados eran dos casas que quedan en el barrio “Los tronquitos”, en la localidad de La Capilla, en una zona semirural de las afueras de Florencio Varela. Una comitiva de la subcomisaría La Unión hizo los operativos. En las casas encontraron un arsenal: había hasta armas de guerra.
Según el reporte oficial, secuestraron una escopeta, una carabina semiautomática, dos revólveres, un rifle de gas comprimido con mira telescópica, más una cantidad importante de balas y cartuchos. padre e hijo Los hombres de 39 y 76 años que terminaron presos son padre e hijo, según la Policía. Ambos tenían el mismo domicilio, por lo que los agentes los encontraron en la misma casa.
Distinta fue la suerte del tercer implicado, un hombre de 29 años y vecino de los detenidos, que no fue encontrado por los policías que forzaron el acceso a su domicilio para el registro. En busca de este prófugo los agentes estudiaban realizar nuevas pesquisas para averiguar en dónde podría encontrarse, dado que según dijeron algunos oficiales, “muy probablemente se haya enterado del operativo y esté viviendo en otro lado”.
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