Los empleados cesanteados habían tomado el edificio comunal pero la situación se desbordó: terminó con golpes y la intendenta hospitalizada.
Cerrillos no encuentra paz ante el conflicto que desde hace más de un mes puso en vilo a la reciente gestión de Yolanda Vega.
Trece empleados a los que se les venció el contrato laboral y no fueron reincorporados a sus puestos iniciaron una extensa protesta que contó con acampes, huelgas de hambre y que ayer terminó de la peor manera luego de tomar el edificio municipal.

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