La Policía busca al hijo del diputado Ramos por haber agredido a un manifestante

Sebastián Ramos era buscado intensamente ayer por la División de Inteligencia Criminal de la Policía por la brutal agresión a un manifestante de la Fundación Trabajo y Solidaridad, ocurrida ayer en la calle Uruguay, frente al hospital San Bernardo.

Según pudo saberse, Jorge Puca, es un joven enfermero que se plegó a la protesta que llevan adelante los trabajadores de la Fundación Trabajo y Solidaridad, por persecución laboral que sufren de parte de Ramos, hijo del diputado, Abel Ramos.

Puca se había cruzado al frente de la entrada principal del hospital, donde junto a un amigo compró una bebida y se sentaron en la vereda para ingerirla. En esos momentos, según fuentes judiciales, Ramos apareció en escena y tras reclamarle por haberse unido a la protesta le aplicó un puntapié en la cara.

Según los testigos, Ramos siguió con los golpes a Puca, tras lo cual se dio a la fuga. En tanto, el enfermero fue auxiliado y trasladado al hospital, donde se le practicaron las primeras curaciones. Al respecto, el parte médico reveló que el joven presentaba lesiones en el ojo y rostro.

A partir de la agresión, la fiscal penal, Gabriela Romero Nayar, de turno, dispuso una serie de actuaciones judiciales tendientes a dar con el agresor. Anoche se supo que el diputado Ramos, padre del agresor prófugo, tomó contacto con la policía y se ofreció a ayudar con la búsqueda, pero hasta el cierre de esta edición el acusado no pudo ser localizado.

Algunas fuentes indicaron que es muy posible que Ramos ya se encuentre fuera de la provincia, pues la policía trató de ubicarlo en varios domicilios de manera infructuosa. No obstante, los agentes seguían con las pesquisas a fin de poder dar con el joven Ramos.

El descargo

A la redacción de Nuevo Diario llegó el siguiente texto de Sebastián Ramos: “Me dirijo a la opinión pública en general a los efectos de dejar aclarada una situación que viene siendo tratada en los distintos medios de prensa. Debo señalar que  en  oportunidad en la que me dirigía a cumplir con mis obligaciones laborales en los hospitales Dr. Oñativia y Dr. Miguel Ragone, en los cuales me desempeño como supervisor de la Fundación Trabajo y Solidaridad, decidí realizar la compra de cigarrillos en un negocio de las inmediaciones del hospital San Bernardo, dándome cuenta posteriormente que allí se encontraba un grupo de personas ingiriendo bebidas. Apenas descendí del vehículo fui agredido verbalmente por una de las personas allí presentes.

Al acercarme a pedirle explicaciones por sus agravios contra mi y contra la figura de mi padre, recibí golpes de puño de los cuales también me defendí de la misma manera. Hasta aquí el resumen cronológico de lo acontecido.

Pero me llama poderosamente la atención la manera en que este hecho fue maliciosamente aprovechado por un grupo de integrantes del Partido Obrero que se encuentran en conflicto con la Fundación en la cual me desempeño.

Estas personas tergiversaron un problema “personal”, como lo puede tener cualquiera, con otro problema totalmente distinto que hoy se debate en la Justicia de Salta y en el Ministerio de Trabajo.

Es sorprendente la rapidez con la que se divulgó el hecho y la manera en la que se trató el caso dentro del hospital. Teniendo acceso los referentes del partido obrero para sacar fotos y filmar dentro de la guardia del nosocomio, imágenes que a la brevedad fueron levantadas por un medio de prensa en particular. Los integrantes del Partido Obrero junto a un medio radial que los sustenta, hablaron de desfiguración de rostro, de internación con carácter delicado, hablaron de resonancias magnéticas y tomografías computadas. Exagerando una situación que alcanzó para satisfacer el verdadero objetivo… que no fue otro que desprestigiar a mi padre y a la Fundación Trabajo y Solidaridad. También se habló de un hecho premeditado, incluso llegando a fabular con una supuesta emboscada a la persona que se dice "víctima". A la luz de los acontecimientos la verdad es una sola, un lamentable "hecho personal", a sido tomado como bandera por oportunistas que intentan satisfacer sus mezquinos intereses”.

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