El martes a las 0:30 José Luis Sambuesa fue baleado en un ojo en el barrio Standart Norte. Relató que estaba cenando con una familia e intentó cerrar una ventana de la vivienda al escuchar disparos. Entonces, un policía que lo confundió con jóvenes que corrían por un bulevar le apuntó con su arma reglamentaria y le pidió a otro que le tirara con una escopeta(...)
José Luis “Chato” Sambuesa, de 23 años, quien reside en Zúñiga e Iguazú del barrio Standart Norte, fue baleado el martes a la madrugada por un policía cuando compartía una cena con vecinos.
Sambuesa denunció ante Diario Patagónico que el martes entre las 0:30 y 1:15 mientras cenaba con sus vecinos en una vivienda que está frente a su casa, escuchó disparos y al salir a cerrar las persianas, un policía le disparó directo al ojo derecho.
“Escuchamos tiros afuera. Teníamos la puerta y la ventana abierta y cuando salgo, escucho los tiros, y afirmo la mano en la puerta. Afuera de la casa sobre la vereda tenía a un policía apuntándome con el arma reglamentaria” contó Sambuesa.
“Yo estaba adentro de la casa, ni un paso hice, me quedo quieto, y en ese momento apareció otro con una escopeta y el primero le dice al segundo que me tire, que era ‘uno de los que se metió corriendo’, y yo no había salido nunca. Estaba cenando, y entonces el otro me midió, no me quería tirar y en una cargó y me tiró. Llenó de perdigones el quincho de la casa”, relató.
Uno de esos proyectiles se le incrustó en el ojo derecho. “Se me metió en el ojo. Cuando me tira, me desmayé y caí al piso. Me recuperé y no quedé inconsciente en ningún momento. Sentí el calor de la bolita dentro del ojo”, narró Sambuesa indignado por la acción del policía.
La herida era profunda, y le sangraba. “Me entré a buscar (la bolita) con la misma mano en el momento para sacármela. Hasta que lo saqué para afuera, apretando el ojo”, contó de manera escalofriante.
Sambuesa se encuentra internado en el Hospital Regional en donde le realizan las curaciones en el ojo, pero aún al cierre de esta edición no le habían dado un informe médico certero de las consecuencias de la lesión.
“Me pusieron gotas, cremas, quieren que baje la hinchazón, porque está inflamado. Yo me saco el parche y no veo”, se preocupa el joven.
El padre de Sambueza, es un suboficial retirado del Ejército y ayer junto a su esposa se mostraban preocupados por la salud de su hijo y buscaban denunciar públicamente la agresión.
Los vecinos donde estaba cenando Sambuesa hicieron la denuncia en la Policía. Incluso trabajó en la vivienda la Policía Científica.
Mientras, la víctima cuenta que si lo ve lo reconocería al policía agresor. “Yo no sé qué me va a pasar con mi ojo, me quedo sin trabajo, hace diez meses que estoy trabajando. No sé si al salir de acá, voy a tener trabajo o voy a perder el ojo. No sé por qué me tiró. Dos cuadras más abajo se habían enfrentado dos grupos, y yo vi a los pibes corriendo, y atrás los escopetazos. Yo me arrimé a cerrar la ventana”, agregó Sambuesa.
LA VERSION DE LA POLICIA
Desde la comisaría de Kilómetro 8 sostuvieron que acudieron al lugar cuando una ciudadana alertó que un grupo le tiraba piedras a su vivienda. Y ante la llegada del móvil, el grupo atacó al patrullero. Cuando la policía repelió el ataque, los agresores corrieron por avenida Comodoro e Iguazú y doblaron por Zúñiga.
En ese momento, según la policía, un joven al que identificaron como uno de los agresores salió de una vivienda y habría amenazado a los policías.
Finalmente, un oficial de la comisaría utilizó la escopeta antitumulto y se retiró del lugar. Pasados diez minutos, informaron desde el Hospital Militar que un joven había ingresado herido de bala en uno de sus ojos.
De esa manera, luego de las denuncias, la policía puso a disposición de la Justicia la escopeta e inició informes administrativos.
Se iniciaron actuaciones por los daños al patrullero policial y otra causa paralela de lesiones por parte del personal policial a Sambuesa.
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