La UTE encargada de la obra dice no poder aguantar más la falta de fondos, lo que hizo durante la segunda mitad de 2012. Nación no envía fondos a la provincia para que se pague las certificaciones.
Si al lunes no ingresan fondos nacionales la UTE que realiza los trabajos paralizará la obra, afectando a unos 180 obreros.
La situación no es nueva. Esta corresponsalía de La Opinión Austral pudo saber que la UTE no recibe el pago de las certificaciones de obra desde principio de agosto, cuando recibió el abono correspondiente a mayo, lo que originó que tomara medidas con los empleados.
Para no despedir trabajadores, en agosto, los empleadores acordaron con el gremio de la UOCRA una reducción horaria, trabajando solamente de lunes a jueves, lo que también generó una merma de casi 3 mil pesos en los ingresos de los obreros.
La UTE, que la componen Esuco, Eliprint y Esuvial, dice que toda la segunda mitad del 2012 soportaron los costos laborales y de materiales con recursos propios, pero que las empresas ya no tienen más márgenes, por lo que optarían por paralizar definitivamente la obra y desvincular a los obreros.
La construcción del gran edificio del nuevo hospital es financiada por la Nación, con administración de fondos del IDUV (Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda), la que comenzó en enero del 2011 y preveía un plazo de ejecución de 36 meses.
Ahora, técnicos de la empresa sostienen que con la actual situación ya existe un retraso de obra de unos seis meses, y que podría ser más grave si no llegan los fondos.
Desde el 23 de diciembre, los 180 obreros están en el proceso del receso de fin de año, debiendo volver a sus trabajos el lunes 7 de enero.
Los trabajadores ya saben que existen grandes posibilidades que no retomen sus tareas porque las empresas dicen no tener más fondos para cubrir la falta de pagos que debe realizar el IDUV, con fondos nacionales.
“Parece que la obra ya se paraliza, somos muchos los que nos quedamos sin trabajo, y no hay obras grandes en Calafate, no sabemos qué va a pasar”, dijo uno de los obreros que habló con La Opinión Austral.
Cuando esta corresponsalía intentó conocer la versión de la UTE, desde las empresas se limitaron a decir que “se esperan fondos para antes del lunes 7”, y que por ahora no se han tomado medidas de suspensión ni desvinculación alguna con los trabajadores.
De los 180 empleados, la gran mayoría es contratada por la UTE, mientras que el resto pertenece a empresas subcontratistas, que igual sufren la falta de pagos.
Si bien desde la UTE no brindan otra información, los obreros coinciden en que la no llegada de fondos podría corresponderse a la interna política que separa al Gobierno Provincial del de la Nación.
El IDUV tuvo que crear cuentas bancarias especiales para que Nación siga girando fondos específicos a cada obra pública. Otro requisito impuesto por funcionarios nacionales es que la provincia firme documentos que permitan que los pagos se hagan directamente desde el Ministerio de Obras Públicas a las empresas. Pero desde el IDUV discuten que la responsabilidad de la obra sigue siendo de la Provincia, por lo que esa firma aún no se ha producido.
La situación también se repetiría en otras obras financiadas por Nación, pero administradas por la provincia. No ocurre lo mismo en obras netamente nacionales. De hecho, empresas como ESUCO desarrollan otras obras en la provincia, con financiamiento directo del Estado Nacional, cuyas certificaciones continúan pagándose con normalidad.
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