Fue el propio director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Dr. Conrado Varotto, quien aseguró que la Base Naval de Puerto Belgrano "reúne todas las condiciones" para alojar lo que podría ser la futura primera planta de lanzamiento de satélites al espacio desde la Argentina.
Hasta ahora lo que se sabe es que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) avanza a paso firme en el diseño de un vehículo que, por un lado, incluya las tecnologías más avanzadas que puedan imaginarse y, por otro, se ajuste a las necesidades y objetivos del Plan Espacial Nacional, para lograr poner un satélite en el espacio.
Hasta el momento sólo seis países o agencias internacionales en el mundo están en condiciones de hacerlo: Ucrania/Rusia, Japón, China, Francia/la Unión Europea, la India y los Estados Unidos.
En diálogo exclusivo con Radio Rosales, Varotto se encargó de dar aquellos detalles que no aparecían en la nota de La Nación, -principalmente- explicando qué posibilidad existen de que se que la sede de la plataforma de lanzamiento espacial sea radicada en esta zona.
"Para este tipo de instalaciones se necesita tener determinado tipo de condiciones. En el caso del Programa Espacial Nacional, de acuerdo a nuestra ubicación en la Tierra nuestros satélites usan órbitas polares, que prácticamente pasan por los polos. Esto, implica la necesidad no sólo de contar con una zona de seguridad importante, sino que el lanzamiento deba ser sobre el mar", indicó el director de CONAE.
En caso de construirse, cualquiera sea el lugar donde se emplace, deberá haber una plataforma de prueba y otra de lanzamiento. Conjuntamente, habrá que pensar en los servicios para abastecer los ejercicios.
"Para eso, como nosotros producimos los combustibles, las plantas de combustibles deberían estar cerca también, al igual que la planta de almacenamiento. Es un sistema bastante complejo" indicó Varotto.
Cumpliendo con esos requisitos principales, y algunos otros más, se encuentra la BNPB.
"Se analizó toda la costa argentina, y se han encontrado algunos lugares. Pero cuando se hace una tabla de cuáles son los requerimientos necesarios y deseables, la zona de Puerto Belgrano reúne todas esas condiciones", dijo.
Además, consideró que "la zona es muy grande, con condiciones de seguridad ya garantidas" y que otras de las ventajas es que para este tipo de proyectos, en general, "se trata de utilizar instalaciones pre existentes".
Más allá de ponderar en todo momento los beneficios que genera la BNPB, sosteniendo que "está muy claro que es uno de los mejores lugares que tenemos", aclaró que si bien "se está conversando" aún no está definido y que "se hará un estudio y luego habrá que ver que implicancias tendrá todo sobre este ente", en referencia a la Base y la política de Defensa.
Aunque no habló de plazos con precisiones, señaló que "no hay mucho tiempo" para decidir el sitio de operaciones.
"No sé si en el corto plazo, pero no creo que pase el año que viene para decidirlo", agregó.
Para tomar la decisión "intervienen varios actores", entre ellos el Ministerio de Defensa con quienes "hay que evaluar qué significa esto desde sus factibilidades".
"Entiéndase que una cosa es que sea el lugar deseable y otra es que sea el lugar posible", concluyó.
En la actualidad, la Conae se centra en misiones de teleobservación de la Tierra con tres familias de satélites: la serie SAC (A, B, C, D y E, con instrumentos que funcionan en el rango óptico y/o microondas pasivos), la serie Saocom (con instrumentos en el rango de las microondas activos/radares) y la serie SARE, aparatos para determinadas aplicaciones muy propias de la Argentina.
"Por ejemplo, que puedan colocarse en una órbita rara, que nos permitan pasar por un mismo lugar mucho más seguido a diferentes horas", detalla Varotto.
Pero hay algo más. Este tipo de satélites permitirían desarrollar un concepto absolutamente innovador en materia de actividad espacial: la arquitectura segmentada, que concibe cada aparato como una pieza específica de un conjunto ( cluster , en la jerga técnica) dinámico, en el que cada una cumple funciones específicas y en el que todos comparten servicios esenciales.
"Este nuevo concepto vendría a resolver problemas como éstos -explica Varotto-. Si ocurre algo en la Tierra que exige tener un instrumento arriba en semanas para poder observarlo, y eso depende de un satélite de los que se llaman clásicamente «monolíticos», como los que nosotros diseñamos, entre que lo concebimos y lo ponemos en órbita, pasan seis años como mínimo. Además, si uno tiene un desperfecto arriba, lo perdió. Y la tercera cuestión es que, en un aparato que ya está en órbita, si se producen avances tecnológicos, no se pueden reemplazar los dispositivos más atrasados. Son tres situaciones muy diferentes, pero que se resumen en el hecho de que lo ideal sería poder contar con «pedazos» de satélites o satélites chiquititos, cada uno con distintas tareas. Creo que este camino nos va a llevar a estar muy, muy avanzados en el espacio. Si contamos con los recursos, calculamos que en 2013 podríamos estar lanzando el primer vehículo."
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