Por el asesinato de Octavio Clari, tanto la Fiscalía como la querella evalúan si los tres hombres con quienes huyó el acusado tienen alguna responsabilidad. El detenido dice ser inocente pero fue derivado al penal de Paraná.
El querellante manifestó: “Si bien tenemos conocimiento de datos por fuera del expediente, esos datos que no dejan de ser objetivos son muy importantes y esclarecedores para poder saber qué pasó con Octavio. Podemos decir que Rodríguez es el autor responsable sin duda alguna de los disparos que produjeron la inexplicable muerte”.
En este sentido, el abogado remarcó a radio 97.1, La Red Paraná,: “Hay muchas pruebas objetivas, hay fotografías de las cámaras del 911 que pudieron de alguna manera captar imágenes que son muy importantes, tanto antes, durante como después de los disparos. Esa prueba objetiva es absolutamente legítima, muy valiosa, es una bisagra para la investigación”.
Además, Rodríguez Allende destacó el aporte de quienes presenciaron el hecho: “Hay numerosos testigos, la víctima estaba con su novia y con un grupo de amigos que pudieron ver perfectamente lo que ocurrió. No puede haber ningún motivo para que una persona reciba un disparo mortal como lo recibió este joven. Es inexplicable, por el solo hecho de un pequeño malentendido por la ubicación de una moto, que una persona saque un arma de grueso calibre y efectúe los disparos para provocarle la muerte. Es una cosa irracional y que no merece ningún tipo de explicación”.
Otros dos aspectos del trabajo a desarrollar por la querella son: si hubo coautores o colaboradores del asesinato, y qué calificación legal le cabe al homicidio. “Más allá de la responsabilidad de Rodríguez, que a las pocas horas de la muerte se supo que era el autor del homicidio, es la de las personas que lo acompañaban, que de alguna manera colaboraron a que él se pueda escapar”, explicó el querellante. Según los testigos y las imágenes de las cámaras del 911, el acusado habría huido con otros tres jóvenes a bordo del Peugeot 206,
“Como punto también neurálgico de esta querella -dijo Rodríguez Allende- es tratar de precisar con mayor exactitud cuál va a ser la calificación legal que le va a corresponder a Rodríguez. Si estamos en presencia de un homicidio simple o por el contrario estamos agravando el homicidio por alevosía”.
En este sentido se destaca que “La víctima nunca pensó que iba a recibir los disparos en la forma que recibió. Es más, fue una sorpresa de todos los que estaban presentes que no tenían explicación alguna de todo lo que había pasado”.
El momento del ataque
La hipótesis del crimen según la acusación sobre el momento del asesinato es que Exequiel Rodríguez estaba estacionado al volante de un Peugeot 206 gris, en la rotonda de la Plaza de las Colectividades. Adelante estaba Octavio Clari, en una moto. El acusado le dijo que corriera la moto, y mientras el joven la movía, cargó el arma de fuego.
Clari escuchó el ruido de la carga de la pistola, y le preguntó: “¿Por qué la cargás?”. El asesino habría entendido otra cosa, y mientras arrancaba el auto le respondió: “¿Querés saber si está cargada?”. Enseguida se escucharon los tiros, de los cuales al menos uno impactó a la víctima. Luego el tirador escapó, junto a otras tres peronas.
Detenido, que dice ser inocente, fue derivado al penal de Paraná
En tanto, ayer al mediodía el juez de Instrucción Héctor Vilarrodona dispuso enviar al penal de la capital entrerriana al acusado del crimen, Exequiel Rodríguez.
El hijo de un empleado del Senado de la Provincia de Entre Ríos, se abstuvo de declarar en la indagatoria que se le llevó adelante ayer en el juzgado Nº 4.
El abogado defensor, Javier Aiani, confirmó el traslado de Rodríguez a la Unidad Penal. “Decidimos que lo mejor en esta instancia no era que prestara declaración indagatoria, por lo que el magistrado ordenó ser llevado a la cárcel. Nosotros esperaremos que se den otras testimoniales y se acerquen los elementos de pruebas para de esa manera solicitar la ampliación de la declaración”.
El letrado admitió que al menos hasta ayer en el expediente no figuraba ningún elemento de prueba relacionado con el aporte de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad. De esta manera, el defensor entendió que no había elementos contundentes, tal como planteó el querellante en la causa Marcos Rodríguez Allende.
Lo que sí se supo fue el malestar del juez Vilarrodona con la difusión de información que no sería del todo correcta. De esa manera, el magistrado reclamó mayor prudencia a las autoridades policiales a la hora de informar del estado de la causa judicial.
En tanto, Aiani indicó que se presentaron a declarar dos testigos que dieron algunos datos que no son tan contundentes.
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