Tiene 20 años y fue con sus amigos a pasar la noche para comprar una entrada. Por los disturbios, recibió un balazo en su ojo izquierdo.
No ha pasado ni una semana desde los incidentes registrados en el estadio Bautista Gargantini entre la hinchada de Independiente Rivadavia y los simpatizantes de su clásico rival, Gimnasia y Esgrima y ya un nuevo caso con características similares vuelve a suceder en la provincia.
El viernes por la noche, un grupo de amigos se encaminó hacia la Asociación Mendocina de Box ubicada en calle Mitre, para comprar su entrada y disfrutar del clásico argentino. Eran ocho jóvenes en total, de los cuales, dos eran mujeres.
"Llegamos a la fila alrededor de las 21.30 y ya había mucha gente a esa hora. Nos sentamos a esperar, íbamos a pasar la noche ahí. A la 1.30 se formó el primer disturbio y la Policía lanzó gases lacrimógenos, todo se calmó y volvimos a nuestros lugares a seguir esperando", comenzó a relatar Brian Navalles de 20 años.
El joven llegó acompañado de sus amigos y dos primas a comprar las entradas para formar parte de la tribuna de Boca, pero, a las 4.30 otro desmán requirió nuevamente la intervención policial. Esta vez, la calma no volvería tan rápido.
"Una hora antes vimos que llegaba un grupo de hinchas de Boca con banderas, cantando, saltando. No hicieron la fila, fueron directamente hacia el lugar de venta. Nosotros estábamos en calle Godoy Cruz cuando empezamos a escuchar los balazos y repentinamente un grupo de gente corrió hacia donde estábamos nosotros", contó Brian.
Como los incidentes tuvieron lugar en calle Mitre, los jóvenes desconocían el motivo que originó el accionar de los uniformados.
"No sabíamos qué pasaba, estábamos sentados todos en el piso. Atiné a taparme la cara y cuando levanté la mirada vi a la Policía apuntando y tirando. Como los que comenzaron el disturbio se mezclaron entre la gente que estaba tranquila, dispararon a todas partes sin discriminar si había mujeres, niños o personas que no estaban haciendo problema", narró Maximiliano Castro de 21 años.
Como consecuencia del hecho, Brian recibió un balazo en su ojo izquierdo y pese a que pidió ayuda a tres móviles policiales para que lo trasladen a un hospital, finalmente debió hacerlo en un taxi dado que los efectivos se negaron según el relato de Castro.
Alrededor de las 5 ingresó al Hospital Central, donde luego de varios estudios le dieron gotas, unos calmantes y le pidieron que hiciera reposo hasta el lunes. "Le extrajeron el perdigón en el hospital. Los médicos le dijeron que está muy grave. Recién el lunes sabremos si perdió la visión finalmente", contó José Navalles, padre de Brian.
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