"No podemos acostumbrarnos a convivir con la droga"

Además dijo que “no podemos ser indiferentes” porque “nos compromete a sentirnos parte activa en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y en paz”.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, alertó con fuerte insistencia, en que “no podemos acostumbrarnos a convivir con el delito de la droga y la violencia, y menos ser indiferentes”.

“Traemos este drama a Guadalupe y lo hacemos una oración confiada a los pies de nuestra Madre, para que nos acompañe y nos ayude a crear las condiciones de una vida más digna en la sociedad”, puntualizó el prelado en su tradicional mensaje de la misa dominical, día en que decenas de miles de santafesinos y de otras provincias, peregrinan hacia la histórica basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, emplazada en el coqueto barrio del mismo nombre, al nordeste del municipio, muy cerca de la laguna Setúbal.

“La fe no nos aleja de la realidad y el dolor de este mundo que nos toca vivir, ni tampoco nos exime de ser protagonistas en él. La fe no nos cierra en un diálogo intimista con Dios, sino que nos abre a una dimensión social. Una fe que no nos comprometa con la vida del hombre y la sociedad, no pertenece a la fe que nace del Evangelio de Jesucristo. Por ello el lema que nos convoca, al tiempo que nos habla de una realidad que conocemos y que va destruyendo la vida de muchos hermanos nuestros, nos compromete a sentirnos parte activa en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y en paz”, subrayó Arancedo.

El titular de la Conferencia Episcopal del país, finalizó su mensaje asegurando que “nuestra presencia y oración confiada a nuestra Madre, nos comprometa a asumir actitudes que nos permitan recrear las condiciones de una sociedad donde los valores de la vida y la paz, del trabajo y la justicia, de la honestidad y la ejemplaridad, sean la fuente de una sociedad más humana, justa y solidaria. Esto, también pertenece la fe de un cristiano”, recordó.

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