Casi dos millones de pesos más por mes ingresan al mercado juninense desde la implementación de la asignación universal por hijo y la transformación del Sistema Alimentario Familiar en el Plan Más Vida, que carga tarjetas con $ 100 destinadas a familias carenciadas.
A estos números hay que sumar lo que el Estado abona en concepto de pensiones por invalidez, a madres de 7 hijos y ancianos que se brindan desde el Ministerio de Desarrollo Social. Y también las múltiples formas que adopta la asistencia social: elementos para sostener incipientes empresas familiares, material para las entidades intermedias con un rol contenedor y la cobertura diaria de las más variadas demandas: desde vivienda hasta medicamentos.
Desde distintas dependencias oficiales el engranaje se aceita para que la indigencia tenga la menor cantidad de miembros posibles, tarea más que difícil si se tiene en cuenta que se calcula necesario un ingreso mensual mayor a los $ 532,21 para una familia tipo. Para no ser pobres, el matrimonio y dos hijos requieren más de $ 1.153,70.
Además del alimento diario, el reclamo más escuchado en las oficinas municipales está relacionado con la vivienda: la gente solicita materiales o un terreno donde poder levantar una pieza. Hay 5000 familias inscriptas en el censo de emergencia habitacional del municipio. Por eso, se están vendiendo lotes en distintos sectores de la ciudad y el distrito a bajo precio, y en cuotas.
Plata por hijo
Desde el año pasado, cuando se lanzó el programa de asignación universal por hijo, las oficinas de Anses sobre calle Winter se transformaron en una nueva parada dentro del circuito de la pobreza que recorren muchísimas familias en la ciudad.
Según los datos oficiales aportados por el titular del organismo a nivel local, Jesús Domínguez, hasta el momento en todo el distrito se llevan efectuadas 9000 libretas. Esto significa: un número menor de papás están cobrando por 9000 chicos esta ayuda que antes no percibían por encontrarse desocupados o con trabajos marginales.
En dinero, teniendo en cuenta que reciben $ 180 mensuales, ingresan al distrito $ 1.620.000 mensuales, que obviamente se vuelcan en el mismo mercado.
En estos momentos, Domínguez contó que “estamos recibiendo las libretas de la asignación universal. En noviembre y diciembre del año pasado, cuando se lanzó el programa, tuvimos el cúmulo de gente que se presentaba para hacer el trámite”.
“Una vez que se cargaron los datos de mamás y papás con hijos a cargo, Anses empezó a pagar los $ 180, y lo mismo sucedió con quienes hicieron luego el trámite”, explicó.
El funcionario subrayó que “el proceso de la libreta es para que los beneficiarios que se anotaron el año pasado, para que puedan cobrar el 20% restante de la asignación, que fue retenida hasta que el titular haga los trámites de certificación de salud y la escolaridad”.
“Las personas que reciben hoy la libreta cobrarán las diferencias correspondientes a los meses de noviembre y diciembre del 2009 y por caso excepcional, también enero de 2010”, aclaró.
Domínguez puntualizó que “las otras personas que hicieron el trámite durante este año, recibirán la libreta más adelante, en una fecha todavía no prevista. Empiezan a percibir la asignación universal, sin ese 20% que se retiene hasta que se compruebe que el chico tiene todas las vacunas y concurre a la escuela, así que recibirá $ 144. El resto será acumulado hasta fin de año o principios del próximo, con la libreta correspondiente”.
Un acierto
El ahora concejal Luciano Polo quedó en contacto con los sectores necesitados luego de su paso por la Secretaría de Acción Social municipal, y conoce en profundidad las necesidades de los sectores más humildes de la ciudad.
Por eso, con autoridad asevera: “Fue un acierto del Gobierno nacional haber implementado este sistema de asignaciones familiares. A la vez, hay una gran cantidad de tarjetas del Plan Más Vida que quedan en Junín, generando un importante movimiento económico en los negocios de la ciudad”.
A pesar del esfuerzo oficial, reconoce que “también hay que mencionar que mucha gente quedó fuera del sistema debido a distintas circunstancias, sobre todo con problemas de documentación”.
En las oficinas de Acción Social se siguen haciendo las tarjetas por las cuales las familias reciben una ayuda de $ 100 mensuales, y se calcula un total de 2400 beneficiarios.
Además, para la gente que queda afuera del sistema, está la asistencia que se brinda desde el municipio. “A estas familias se les da alimentación, garrafas, medicamentos y toda la ayuda que se pueda, siempre dentro de las condiciones en que está la comuna”, explica Polo.
Las tarjetas
La última gran entrega de tarjetas fue hace alrededor de un mes, cuando se sumaron casi 800 beneficiarios. En el club Rivadavia, formando parte de los grupos que reciben instrucciones por parte de asistentes sociales, una mujer decía a La Verdad: “Hace un año que estoy esperando, porque teníamos el SAF y en este tiempo no fue reemplazado por ninguna ayuda”.
“Yo tengo cuatro chicos, estoy desocupada y mi marido no tiene trabajo estable, así que todo viene bien lo que suma”, contaba.
En estas charlas previas al reparto de las tarjetas por parte del personal del Banco Provincia, se brinda el listado de productos permitidos y sus características nutricionales. Puede adquirirse lácteos, frutas, verduras, carnes, panes, cereales, harinas, legumbres y aceite, y se recomienda disminuir el consumo de azúcar y sal.
Los destinatarios son familias que se encuentren en situación de riesgo social.
Casas y lotes
“La demanda de viviendas es muy importante. Tenemos 5000 inscriptos y sigue creciendo el número, así que hacen falta bastantes barrios para poder contemplar esta necesidad”.
Esto redondea un índice del 5% de la población inscripta en este registro, pero representa mucho más, cerca del 20% de los juninenses con dificultades habitacionales, si tenemos en cuenta que cada anotado tiene una familia detrás y estimando un promedio de cuatro miembros por cada una.
Estos números surgen de la palabra autorizada del coordinador de Acción Social del municipio, Nazareno Diotti:
Esta demanda excede las posibilidades de ayuda, pero trata de paliarse en el día a día, con las urgencias más inmediatas, a través de la entrega de lotes y materiales.
“Hacemos expedientes para la entrega de terrenos, que entregan con facilidades de pago y cuotas cómodas y accesibles, para que allí la familia pueda construir algo”, dijo.
El funcionario explicó que “para que un grupo familiar pueda acceder, se hace una evaluación socio-económica, porque los terrenos están destinados a personas de bajos recursos. Según la encuesta social, se determina la entrega o no”.
“Es alarmante el número de gente que pide un lote, porque se nos suman los casos de desalojo a los que hay que dar una respuesta”, indicó, aclarando que los lugares cedidos “son terrenos municipales, que se están cediendo por decreto, ubicados en diferentes sectores de la ciudad”.
“También hay muchas familias que construyen en lotes de padres o hermanos, así que vamos entregando material para ayudarlos a hacerse una construcción”, aclaró Diotti.
En lo que hace a la ayuda diaria, el coordinador municipal dijo que “el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia nos ha provisto de elementos para la entrega, como zapatillas, mercadería, pañales, para ir haciendo frente a la demanda que ha crecido muchísimo este último año, sobre todo en esta época de frío”.
Pensiones nacionales
La otra pata frecuentada por los sectores más humildes se focaliza en el Centro de Referencia Junín del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cargo de Carolina Lablunda.
Desde allí parten distintas líneas de ayuda, como las pensiones nacionales no contributivas: para madres de 7 hijos, por discapacidad y para mayores de 70 años sin ningún beneficio previsional.
“Estas pensiones se otorgan por ley, cuando anteriormente había un techo presupuestario para otorgarlas ahora quienes tengan derecho a recibir estos beneficios, deben ser incluidos en el sistema”, aclara Lablunda.
Además, remarca que “la diferencia central entre estos programas con respecto a la asignación universal, es que están fundamentados en una ley y son de por vida, no tienen límite de edad. En el caso de los siete hijos, solamente se requiere ser madre de hijos que hayan nacido vivos, sin importar la edad actual o que alguna hubiese fallecido. Incluso, los beneficiarios cuentan la cobertura de una obra social”.
“Este Gobierno ha logrado la universalización de los programas, que no existan algunos fragmentados que estaban manejados de manera discrecional por parte de punteros políticos de turno”, resalta.
Durante el 2009, en Junín se entregaron 2500 pensiones por invalidez y madres; y hasta el mes de mayo, este año van 236.
Cooperativas
y entidades
Carolina Lablunda cuenta que “los dos grandes ejes con que trabaja nuestro Ministerio son la familia y el trabajo, ordenadores de las políticas sociales que se implementan”.
En este marco, “tenemos por ejemplo las cooperativas del INAES, como las que están trabajando para la puesta en valor del predio ferroviario de Junín y abrirá espacios productivos. Esto va acompañado del monotributo social, que busca incluir al sistema para aportar jubilación, obra social y la posibilidad de emitir factura para ser proveedores del Estado. Tenemos alrededor de cien personas trabajando en cooperativas”.
Por otra parte, se entrega ayuda a pequeños emprendedores que trabajan en distintos oficios. “Desde el Ministerio se los provee de equipamiento, como cortadoras de césped o motosierras, que les permite mejorar el servicio que prestan”.
Estos talleres familiares recibieron 200 maquinarias de diversa índole, que se entrega por familia y única vez, a partir de encuestas sociales se destinan a familias en situación de vulnerabilidad social.
Carolina Lablunda destaca finalmente el apoyo que se brinda a entidades intermedias como sociedades de fomento, clubes, ONG, centros educativos, centros de jubilados, la Casa Huerta, a través de la entrega de elementos necesarios: hornos, material didáctico, cacerolas, platos, vasos, mesas, pupitres, toallas, hornos pizeros, pelotas, libros infantiles, impresoras, roperos, entre otros.
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