Más pobres, menos clase media, peligrosa espiral

Un informe de la Cepal revela que en los últimos 20 años, la clase Media en nuestro país bajó del 56 por ciento de la población al 52%, dando cuenta de un fenómeno que va en aumento y en declive de la mayor parte de los argentinos. Hechos que llevaron a esta lamentable situación y que evidencian una Argentina que pocos quieren de cara al futuro cercano
Un informe realizado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la clase Media en la Argentina en los últimos veinte pasó del 56 por ciento al 52%, lo que marca la fuerte incidencia que han tenido las políticas económicas ejecutadas en ese lapso en la mayor parte de la población, llevando a la pobreza a millones de argentinos.

Esto ha llevado a que en medio de un panorama económico favorable para los intereses de los países de Latinoamérica, los únicos dos países que no han tenido grandes beneficios para la población, hayan sido Colombia y la Argentina, donde la clase media cada vez es menor y cada vez hay más pobres, en contraste con lo que sucede en el resto de los países de la región, donde el viento de cola internacional ha llevado a la inclusión social a millones de personas, principalmente en Brasil bajo el gobierno de Lula y en el Chile post dictadura de Pinochet.

El 74,2% de los argentinos pertenecientes a la case media creen que ganan un 24% menos de lo que deberían ganar de acuerdo a sus labores realizadas. Además, el informe del organismo económico señala que en el resto de la región los hogares de clase media crecieron en 56 millones en el universo considerado de 10 países que representan el 80% de la población latinoamericana.

Entre las causas del debilitamiento de ese sector social en la Argentina se debe aún a los efectos de la crisis de 2001, a pesar de la recuperación que se viene desarrollando desde 2003. Otra de las razones señaladas es la fuerte inflación negada por el gobierno nacional, que sin dudas repercute fuertemente en los bolsillos de los trabajadores, evidenciando un menor consumo y una menor calidad de vida para ellos y sus familias.

Ya no le cabe duda a nadie que la clase media nacional, es un lugar donde la inflación ha destrozado en forma sistemática a millones de hogares en la Argentina, cosa que este estudio de la Cepal ratifica, sin que nadie desde el gobierno nacional todavía haya tomado cartas en el asunto y pateando, como se suele decir, la pelota para más adelante.

Es indiscutible que los más perjudicados por la inflación son los pobres. En la mayoría de los casos, ello es resultado de que, por la informalidad laboral predominante en los hogares por debajo de la línea de pobreza, la capacidad para renegociar salarios frente a los aumentos de precios es débil; ciertamente mucho más débil que, por ejemplo, entre los asalariados formales bajo convenio. Incluso, cuando logran hacerlo, las mejoras (en pesos) que consiguen están por detrás del aumento de la canasta básica.

Aunque por cierto en una situación distinta respecto de la cobertura de las necesidades básicas, algo parecido ocurre con las amplias capas medias no asalariadas o asalariadas fuera de convenio. Desde la salida de la crisis, los ingresos de estos sectores evolucionaron por detrás de los obtenidos por los asalariados bajo convenio. Esto refleja también una menor capacidad de negociación de las remuneraciones.

Luego de la devaluación los precios han subido (según organismos privados), a un promedio de entre el 250 y el 300 por ciento, y desde el gobierno se han escondido los datos reales a partir del año 2007, que fue cuando se dio la intervención del organismo público. Con todo este tipo de cosas, lo único que se logra es que se pierda el horizonte real sobre las cosas que suceden en nuestro país. Sin números reales el país pierde en credibilidad en sus cifras de crecimiento, lo cual terminó siendo un boomerang muy negativo para los intereses de la Argentina, y eso es algo que el gobierno y las autoridades económicas deben cambiar en forma urgente.

La Argentina fue siempre un país donde la Clase Media era un orgullo para presentar al mundo, pero las dictaduras militares, más los gobiernos democráticos que implementaron un modelo económico de neto corte neoliberal, terminaron por acabar a uno de los emblemas de la igualdad social en el país y que era copiado por vastos países alrededor del planeta.

Es cuestión de que la clase política vea lo que sucede a su alrededor y deje de pregonar viejas prácticas denostadas por la población, y se ponga a trabajar seriamente en la necesidad de contar con un país más serio, con estadísticas que digan lo que se vive en la realidad y deje de ser un entramado para intentar consumar hechos electorales. La Argentina merece un cambio de actitud, sino la salida para el descalabro moral, económico, social y político que vive el país, será cada vez más grande y por lo tanto, complicado de sortear.

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