El 45% de la población sufre trastornos en el sueño

El 45% de la población sufre trastornos en el sueño
En el Día Mundial del Sueño el doctor Alejandro Bernabé, miembro de la Sociedad de Psiquiatría de Mar del Plata, contó en Radio Brisas que este día se creó en 2008 con el deseo de concientizar a la población mundial de la importancia de un buen descanso y de las consecuencias que traen aparejados los trastornos del sueño en la vida personal y de la sociedad a la que pertenecemos.
Los objetivos de establecer un día en particular dentro del calendario es destacar al sueño como un hábito saludable que frecuentemente se ve obstaculizado por las condiciones de en las que vivimos, advertir a la población de la importancia de que un buen dormir que, proveerá, luego, mayor calidad de vida y salud.

“Eso de las 8 horas es una aproximación, hay gente que necesita un poquito más o menos, el problema radica en que dormimos 2 o 3 horas menos que en años anteriores porque hoy por hoy la sociedad, el estilo de vida que llevamos hace que se duerma menos”, explicó. Además, aseguró que “sueño no es acumulativo, no es que se puede dormir 4 horas en la semana y mucho en el fin de semana”.

El médico psiquiatra Alejandro Bernabé ejemplifica a modo didáctico dividir los trastornos del sueño en tres grandes grupos; ellos son: “1)- Aquellos en donde el problema radica en conciliar o mantener el sueño (Disomnias. Por ej.: insomnio, narcolepsia, Apnea del sueño, Síndrome de las piernas inquietas, etc.), 2)- En los que el problema es que, durante el sueño, sin una interrupción importante del mismo, se manifiestan trastornos de conducta (Parasomnias. Ej.: sonambulismo, pesadillas, terrores nocturnos, etc.) y 3)- En los que los problemas del sueño son secundarios a alguna otra enfermedad psiquiátrica u otro proceso médico (enfermedades neurológicas, pulmonares, cardíacas u otras menos comunes)”.

Según la Asociación Mundial de Medicina del Sueño hasta el 45 % de la población mundial sufre de Trastornos del Sueño, por lo que se considera una epidemia global (pandemia) que provoca un gran impacto social, laboral, académico, podríamos decir,que es un gran problema de Salud Pública. Aunque nos cueste imaginarlo, el problema afecta, también, al 25% de los niños del mundo, señala el informe difundido por el Colegio de Médicos IX Distrito.

El médico psiquiatra Alejandro Bernabé ejemplifica a modo didáctico dividir los trastornos del sueño en tres grandes grupos; ellos son: “1)- Aquellos en donde el problema radica en conciliar o mantener el sueño (Disomnias. Por ej.: insomnio, narcolepsia, Apnea del sueño, Síndrome de las piernas inquietas, etc.), 2)- En los que el problema es que, durante el sueño, sin una interrupción importante del mismo, se manifiestan trastornos de conducta (Parasomnias. Ej.: sonambulismo, pesadillas, terrores nocturnos, etc.) y 3)- En los que los problemas del sueño son secundarios a alguna otra enfermedad psiquiátrica u otro proceso médico (enfermedades neurológicas, pulmonares, cardíacas u otras menos comunes)”.

El doctor Bernabé agregó que “el lema de este año es “Un buen sueño, un envejecimiento saludable” hace referencia a que las condiciones psíquicas y físicas son influidas por un buen dormir a lo largo de toda nuestra existencia, dado que pasamos hasta un tercio de nuestra vida durmiendo podemos deducir el impacto que tiene sobre nuestra salud. La falta de sueño y la mala calidad del mismo se asocian con problemas de salud a corto y mediano plazo. Se han relacionado estas condiciones con una gran variedad de alteraciones endócrinas, neurológicas, inmunológicas, enfermedades psíquicas y accidentes automovilísticos”.

Y advierte que “lo principal es saber que, la mayor parte de los problemas para dormir pueden ser modificados por cambios en el comportamiento asociado. Para dormir bien es bueno seguir las pautas higiénicas básicas, como fijar una hora para acostarnos y despertarnos, evitar siestas largas, evitar alcohol, cafeína y comidas copiosas antes de acostarnos, evitar hacer actividad física en horas cercanas a la pautada para el descanso nocturno, asegurarnos un lugar tranquilo, sin ruidos y con una buena temperatura para nuestro descanso nocturno. Las dificultades que no pueden ser modificadas por estos cambios pueden ser consultadas con especialistas que nos darán una buena orientación para el correcto tratamiento de las mismas. La importancia del buen descanso no es un concepto nuevo en salud. Ya en la antigüedad, Hipócrates lo destacaba. Si descansamos bien, en tiempo y calidad, nos aseguraremos un buen nivel de energía física y un buen rendimiento intelectual. La tendencia mundial actual es dormir cada vez menos con el consiguiente impacto sobre la salud. Los estudios realizados afirman que los trastornos crónicos del sueño provocan un envejecimiento general precoz”.

“En la esfera psíquica dormir mal produce problemas de concentración, de memoria, de atención, escasa energía psíquica, como también irritabilidad, ansiedad, síntomas depresivos, disminución del bienestar general, falta de motivación, de entusiasmo, de ganas de socializar”, subrayó el profesional.

La vida urbana nos ofrece un gran acceso a comodidades que facilitan nuestra vida. Sin embargo, sin querer, de alguna manera nos obliga a estar “siempre conectados” (TV, Smartphone, PC, tablets, etc.) lo cual, sino estamos suficientemente advertidos, puede interferir en nuestro descanso reparador diario.

Sabemos que no solo es importante el tiempo que dedicamos a dormir sino también la calidad del mismo. Todas las noches debemos pasar por varias etapas del sueño. Durante el mismo atravesamos una etapa importante llamada REM (Rapid Eye Movement), en este momento el cerebro está con mucha actividad, por eso decimos que es un proceso activo y se cree que es el momento en que consolida la información recibida durante el día y la fija en la memoria.

A los bebes les resulta fácil dormir, a los niños hay que educarlos en un contexto con buenas pautas para la futura higiene del sueño, los adolescentes creen que no necesitan dormir, los adultos, queremos pero no tenemos tiempo y los viejos tienen tiempo para dormir pero no siempre lo logran. Dormir bien, es sin lugar a dudas, junto con una buena dieta y ejercicio, una de las mejores maneras de mantenerse sano y feliz.

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