El plástico Pedro Costa diferencia artistas de bol... con aerosol

El plástico Pedro Costa diferencia artistas de bol... con aerosol

El artista consideró que a los graffiteros le faltan "dos cosas: sentido común y respeto por el otro".

El reconocido artista plástico quilmeño Pedro Costa fue consultado por PERSPECTIVA SUR para conocer su opinión sobre la proliferación de graffitis que afean las paredes y monumentos de la ciudad.

Costa, también humorista gráfico, actor, director teatral y conductor radial, diferenció claramente "a los artistas de los bol. con aerosol".

"Algunas veces hicimos murales con los alumnos, chicos de secundaria, porque abordar una pared significa dejar una marca personal. Porque un pibe al hacer un graffiti, intenta dejar una marca, un testimonio; es decir por aquí pasé yo, estuve aquí, tuve que ver con este espacio físico".

"Les decía entonces a mis alumnos: es mucho más interesante pintar un mural que dejar pintada la puerta del baño. Si quiero permanecer, quiero trascender, es más digno pintar un mural que tallar con un clavo una puerta. Pero a mi juicio faltan dos cosas que tiene que ver con el arte: el sentido común y el respeto por el otro", expresó Costa.

"El arte es transgresión siempre, pero eso no significa que sea un avasallamiento del otro. No puedo hacer arte dañando a otro. Por eso creo que la intervención de una pared tiene estos dos límites: el sentido común, y el respeto por el otro".

"Si están presentes estas dos cosas, creo que un graffiti puede ser una expresión artística. Y ojo que no hago mención de lo estético, si es lindo o feo lo que hacen, porque yo no soy quién para decir qué es lindo o qué es feo. Pero sí puedo darme cuenta si eso es una invasión, una agresión".

BOL. CON AEROSOL

"Para el centenario del Normal, hicimos una reproducción del Guernica de Picaso casi de tamaño natural, así que era muy grande. Y un fin de semana, entró alguien con un aerosol y le escribió encima".

"Esa noche entraron e hicieron dos intervenciones, una encima del Guernica, y otra en unos paños que habían a los costados del mural. Allí, los graffiteros con su estilo de diseño muy particular hicieron unos trabajos que diría que le hacían de marco al Guernica. Es decir, respetaron el Guernica; no sé si por el Guernica, no sé si por la Escuela, no sé si por Picasso".

"Dije entonces y repito ahora: la diferencia entre un artista callejero y un bol. con aerosol es ésta. Los artistas respetaron la obra de otros, los bol. con aerosol escribieron encima de nuestro trabajo", diferenció.

"Uno sabe cuándo está cometiendo un error; lo sabe siempre. Tiene que haber sentido común. Entiendo la pulsión interior de querer decir algo, pero con sentido común y poniéndonos en el lugar del otro".

"Estamos hablando de arte; no puedo alegar mi derecho a expresarme artísticamente y e ir a pintar la fachada de tu casa".

LÍMITES

- Si fueras el Estado, ¿qué límites pondrías?

"No sé si pondría límites, porque es muy difícil. Pero si yo pudiera, educaría más en el respeto a los espacios que son de todos, a través de acciones, de producir cosas. Los pibes que hicieron conmigo los murales en la escuela, a lo mejor antes pudieron haber escrito una pared, pero seguramente después de la experiencia, difícilmente volvieron a hacerlo".

"Porque yo mismo fui testigo de la indignación que sufrieron cuando vieron su trabajo, en el que invirtieron tantas horas y del que se enamoraron, avasallado por otros".

"Será porque soy educador, creo que la única forma de cambiar las actitudes respecto del espacio público, es a través de la educación en la acción. Claro que esto no es automático, y lleva mucho tiempo".

MISTERIOSO CUIDADO

"No es lo mismo un mural que un graffiti. El graffiti tiene un componente de rapidez, de violencia de transgresión, de espontaneidad que no lo tiene el mural. No es lo mismo, pero los dos no dejan de ser variantes de la puerta escrita del baño", continuó Costa.

"El mural que hicimos con los pibes en el Normal es del 2004, y hay un misterio que explica su superviviencia. Por ahí aparece una mano anónima que lo escribe encima, pero de la misma manera aparece otra mano anónima que lo corrige. Como está en blanco y negro, lo arreglan con fibrón negro o con liquid blanco, pero siempre así como alguno lo daña, otro lo repara".

"Hay algo de respeto, de cuidado, y sobrevive porque lo consideran propio. Esto es lo que hay que fomentar. Hay tantas paredes vacías en Quilmes, en las que a lo mejor se podrían hacer movidas de arte interesantes. Sí, en Quilmes hay muchas cosas interesantes para hacer", concluyó.

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