Si bien desde el Gobierno advierten que la actividad es normal y que la merma es mínima respecto al año anterior, los operadores del parque dicen que hay menos visitantes. Advierten que los aludes no han sido el problema, sino el sobreprecio en los costos de los permisos en dólares.
La temporada 2016 en el Parque Provincial Aconcagua no comenzó de la mejor manera. En noviembre, cuando todo estaba dispuesto para la apertura del centro turístico de andinistas, el Gobierno de Francisco Pérez puso resticciones porque las condiciones climáticas no estaban dadas para la habilitación de los ingresos y, porque según informaron los operadores del lugar, había carencia de servicios básicos, como por ejemplo, el helicóptero de rescate.
Sin embargo y luego de todo lo acontecido, el Parque Provincial Aconcagua dio inicio a la temporada tras un acuerdo entre los ex ministerios de Ambiente, Turismo y Seguridad, la Municipalidad de Las Heras, Gendarmería Nacional y las empresas que operan en la zona.
A Partir de allí todo parecía volver a tomar su curso y adecuarse para esperar a los visitantes que llegan de todo el mundo a conocer la cumbre más alta de América. Sin embargo una serie de eventos naturales tomaron como protagonista a la montaña y al camino que conduce hacia ella.

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