La Plaza General Ramírez cobija a Mingo Arellano, su nuevo habitante

La Plaza General Ramírez cobija a Mingo Arellano, su nuevo habitante
Desde hace un tiempo a esta parte, se instaló en Plaza General Ramírez de Concepción del Uruguay, un nuevo personaje, que despertó la polémica de los uruguayenses
Se trata de Domingo “Mingo” Arellano, un uruguayenses de unos 55 años, que hasta hace muy poco tiempo vivía en un pequeño rancho en la Isla del Puerto, que compartía con su hermano Ángel Arellano, con quien subsistían trabajando como pescadores.

Según contó Ángel, Mingo estuvo viviendo casi 30 años en Misiones y a su regreso se fue a la isla, pero desde que comenzaron las obras sobre el sector este, donde tenían su rancho para así trabajar en la pesca y estar cerca del puerto para ir a vender su mercadería, debieron buscar otro lugar permitido para asentar el rancho. Solo había un libar en la zona sur de la isla, lo que les resultaba casi imposible para llegar con los pescados a la costa, por lo que decidieron ir a la ciudad.

Mingo es un hombre al que le gusta ver gente y sentirse rodeado de verde y pájaros, por lo que no dudó en vivir en la Plaza, donde come, duerme y hasta se baña con la manguera de riego. Siempre con su pava y mate, se siente en las bases de los bustos o bajo los árboles, llegando a colocar un pequeño fogón a la vista de los transeúntes que al pasar no salen de su asombro. Numerosos vecinos llamaron a medios radiales solicitando se tome alguna medida para evitar que esta situación se extienda en el tiempo, pero Mingo sigue allí y no quiere irse.

“No soy un mendigo y no quiero molestar a la gente. Soy católico y rezo mucho. No quiero dar lástima”, dijo con voz firme ante la consulta sobre sus necesidades, destacando que no le molesta dormir en un banco a la intemperie.

Su hermano Ángel, dijo que de su parte espera que alguien les pueda dar una vivienda, ya que él tiene una pensión y podría pagar un plan para poder tener un techo. “Sé que muchos nos ven con mala cara al estar en la plaza, pero no molestamos a nadie y no se fijan que hasta colaboramos con los placeros cuidando que no comentan desmanes, a veces y hasta lavamos los baños”, destacó.

A todo esto, lo cierto es que Mingo se adueñó el principal paseo público de La Histórica, colocando su “dormitorio”, debajo de una añoso Gomero frente al Colegio y entre las Tipa y los Plátanos, instaló su cocina y cajas con su poca ropa, colocando un brasero en medio del camino para mantener caliente su pava. Eso sí, busca permanentemente bolsitas para no tirar basura en los canteros de manera de no irritar a quienes pasean por el lugar.

La situación sin dudas resulta muy particular y no se está ante la necesidad de echar a esta persona por el simple hecho de que –como dicen algunos vecinos– genera una vista indeseable para los visitantes, es solo por cuestión de humanidad, que de alguna manera reciba la ayuda y asistencia necesaria para mejorar su calidad de vida.

Leonardo Blanc, secretario de Acción Social del municipio, señaló que se está al tanto de la situación y que diariamente se constata el estado de salud de esta persona a quien se le lleva vianda. El funcionario destacó que se trata de una persona que, como ocurriera otras tantas veces, adoptan un modo de vida y es complicado un cambio. Tambien señaló que hubo otras personas en similares condiciones, que se fueron reubicando o se retiraron solos, pero que es complicado el tratamiento.

Finalizando dijo que se les ofreció alguna ubicación en terrenos en la zona de la Tablada, pero hasta el momento no se vio que cambiara de idea al respecto. Por otra parte se debe destacar que Mingo es un hombre con evidentes alteraciones mentales, lo que no implica peligrosidad, pero si difícil de ubicar como ser en el asilo de ancianos. Seguramente esto demandará paciencia y buena voluntad para encontrarle la solución definitiva.

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