Se observan daños en el acceso a los monumentos de Cervantes, en los descansos construidos junto al arenero y en los bancos.
Las roturas más visibles se advierten en las escalinatas de acceso al sector en el que se encuentran emplazados los monumentos a Cervantes, Don Quijote (le falta la lanza) y Sancho Panza; a pesar de que en las proximidades suele haber un móvil policial, son provocadas por menores de edad que las utilizan para realizar pruebas de destreza con sus patinetas. En las inmediaciones, los descansos construidos junto al arenero que aloja los juegos infantiles también están dañados. Las escrituras en los bancos así como la destrucción de las farolas, son demostrativas del vandálico accionar de algunos de los que frecuentan la plaza. Por otro lado, testimonios de vecinos dan cuenta de que en algunos sectores de la misma la iluminación no es suficiente.
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