Prefieren cobrar la tarifa diaria antes que la mensual, porque les reditúa más. A los que ya tienen se los aumentaron.
El dato surgió de un relevamiento que hizo este diario en 8 playas céntricas, donde sólo en una ofrecen abonos mensuales. Además, los clientes que todavía gozan de ese beneficio tuvieron este mes un aumento en el precio de los abonos entre el 10 y 25 por ciento.
"No nos conviene tener un auto estacionado todo el día aquí y recibir por eso 150 pesos al mes, cuando al mismo auto le cobras todos los días 12 pesos por la mañana y al mes sacamos casi 300 pesos. Y con la ventaja que tenemos más rotación en la playa y eso a la corta es más plata que nos entra", explicó Omar, encargado de la playa San Ignacio, de calle Gral. Acha entre Santa Fe y Mitre.
La nueva estrategia esconde un aumento encubierto, que parte de la eliminación de un beneficio y que se justifica principalmente por los altos valores de alquiler que tienen estas locaciones en pleno corazón de la ciudad. Por ejemplo, una playa que queda a escasos 100 metros de Plaza 25 y con unos 700m2 disponible para estacionar, paga de alquiler unos 6.500 pesos. A pesar que este solo número asusta, sin contar otros gastos fijos -impuestos municipales, luz, agua, etc- que también suman, los propietarios siguen apostando a un negocio que deja sus buenos dividendos. "A la mañana acá explota de vehículos. Nosotros tenemos vehículos con viejos abonos mensuales que si hoy le tendríamos que sacar ese beneficio, ese cliente va a costarle bastante más caro. Pero así y todo, más una buena rotación, es un negocio bueno", justificó Patricio, propietario de la playa La Palmera, que se ubica frente de la Caja de Acción Social.
Al mismo tiempo, el dato que es clave y resulta la bandera de los playeros para subir las tarifas, es la altísima demanda que hay por estacionar en la zona céntrica. "A las 10 de la mañana no conseguís en el microcentro ninguna playa con lugar, se abarrotan y al fin y al cabo nos obliga a subir los precios", confió por lo bajo un reconocido propietario de una guardería de calle Mitre.
El efecto ECO
Desde que apareció el sistema de Estacionamiento Controlado (ECO) -marzo del 2009-, las playas supieron vivir los sabores y sinsabores de competir con algo nuevo. Por un lado, se beneficiaron porque al no haber un "lavacoches" el usuario de este servicio notó cierto desamparo y muchos se inclinaron por las guarderías, en busca de garatizarse la seguridad del vehículo. Pero el bajo precio que ofrece comparado con las playas, perjudicó: en un guardería por estacionar dos horas se pagan entre 5 y 7 pesos a la mañana, mientras que con el ECO el valor por el mismo tiempo es de 3 pesos.
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