A 45 años de la conquista deportiva más importante de la historia de La Plata, Juan Ramón Verón, Oscar Malbernat y Eduardo Flores se juntaron en el centro de plaza Moreno para recordar aquella gesta. “Cuando llegamos a la concentración de Leeds cantamos el himno nacional”, confesó Cacho
“Ahí está el Bocha”, interviene el periodista de Hoy para romper el hielo y hacer más amena la ocasión.
“¿Por dónde venís Flores?”, pregunta Verón ante la sorpresiva incursión del Bocha. “Tuve que tomar un taxi porque estacionar a esta hora en La Plata es terrible”. Un panorama muy distinto al de hace medio siglo atrás.
El diálogo entre los dos campeones fluye solo, cuando el reloj marca las 13.30 del día anterior al 45mo aniversario de la obtención de la Copa del Mundo.
Mientras los peatones se frenan (y una señora de más de cuatro décadas desenfunda el celular para sacarse fotos con las glorias vivientes), la figura de Cacho Malbernat se impone en el horizonte. Viene con una bolsa grande en la mano derecha, que esconde el tesoro más preciado de la historia de Estudiantes: La Copa Intercontinental que solo un puñado de equipos tienen.
“¡Vos venís cuando quieras!”, chicanea Verón. “¡Andá a buscarla vos a la Copa”, retruca Cacho.
La confianza entre los referentes del Pincha acredita una relación de amistad, que se forjó desde muy jóvenes cuando apenas eran vecinos de La Plata.
Hace 45 años, estos tres mosqueteros elevaban el nombre de la ciudad (canalizado en Estudiantes) a la cúspide máxima de la gloria deportiva local.
Ayer, ante la mirada de los peatones que se detenían a observar la escena, La Bruja Verón, Cacho Malbernat y el Bocha Flores no dudaron en mostrar orgullosos el trofeo histórico en el centro de plaza Moreno, donde hace más de 130 años Dardo Rocha dividió entre diagonales y tilos, el destino de los platenses.
“La Plata salió en el mapa del mundo gracias a esta Copa”, comienza analizando el Bocha Flores, quien por una lesión no pudo formar parte del partido contra Manchester, pero que resultó clave para llegar a esa instancia. “Si no le hubiese hecho el gol a Palmeiras en la final de la Libertadores no hubiesen jugado ese partido”, cuenta entre risas.
Verón, por su parte, se muestra reflexivo al momento de comparar y analizar cómo ha avanzado el fútbol en el último medio siglo. “Hoy es difícil mantener proyectos de tres o cuatro años como ocurrió en ese momento con Zubeldía. Ahora no queda otra que trabajar y esperar que los resultados se den”, analiza la Bruja, que recuerda que en Old Trafford se sintieron realmente visitantes. “Cuando llegamos a Inglaterra no nos recibía nadie. Pero fue muy correcta la elección del lugar en donde parábamos (Leeds), que en ese momento era un pueblito que estaba apartado de Manchester”, explicó.
“En el viaje de ida no nos reconocían arriba del avión... ¡Y a la vuelta nos pedían autógrafos!”, relata Malbernat con dejos de nostalgia.
Al momento de sacar a relucir el logro con el paso del tiempo, Verón admitió que “nosotros tenemos el reconocimiento de los empleados del club (Estudiantes) que nos conocen y nos saludan todos los días. Con eso estamos bárbaros”.
A la generación dorada de Estudiantes le tocó convivir con un momento delicado de la Selección nacional, que no los permitió lucirse con la camiseta albiceleste. Sin embargo, ellos defendieron al país a su manera, ganando la única final en la historia en Inglaterra. “Yo participé en la previa al Mundial del ’66. Pero si me tengo que morir ahora, me muero feliz. Nosotros conseguimos todo. ¿Qué más puedo pedir? Salimos campeones del mundo y seguimos teniendo los mismos amigos”, aseguró Malbernat.
“Hoy nos damos cuenta que deportivamente hicimos mucho para la ciudad”, concluyó Flores, resumiendo el significado del logro obtenido hace casi medio siglo, que toma valor con el paso del tiempo, ya que nadie, ni siquiera Estudiantes en 2009, pudo igualarlo.
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