Una encuesta de la consultora Aresco registró en la ciudad un crecimiento de más del 100% por parte de Julián Domínguez en la interna del FpV. Al mismo tiempo marca un descenso para Aníbal Fernández. Los detalles.
Los números de las encuestas son el entretenimiento preferido de los aficionados a la política en esta época. Aunque también la causa de angustias e insomnios para esos profesionales de la cornisa que son los candidatos. Sin ir más lejos, la interna provincial del FPV promete más adrenalina que la carrera nacional para las Paso. Esa se volverá electrizante en Octubre. Pero la interna provincial de Agosto se podría decir, casi, que define al próximo gobernador.
Hace apenas unos días, hubo quienes se animaron a pronosticar que la cosa estaba resuelta. Una encuesta de Gustavo Córdoba daba que Aníbal Fernández estaba encaramado en el orden de los 30 puntos, mientras el natural de Chacabuco no pasaba los 8. Sin embargo, pocos días después (más precisamente hoy), una encuesta de la consultora Aresco registró en la ciudad un crecimiento de más del 100% por parte de Julián Domínguez. Mientras tanto, el descenso de Aníbal tiene una intensidad del mismo tenor: mientras uno trepó al 16,6% en Mar del Plata, el otro bajo al 23,2%.
Si bien el Jefe de Gabinete de Ministros K aún conserva la nada despreciable ventaja de 6,6 puntos, es evidente que hay fuerzas actuando en el seno de la sociedad que han desatado tendencias de cambio en el orden de prelación. Habrá que ver que termina pasando.
El ensañamiento de Felipe Sola contra Fernández, señalándolo poco menos que como cómplice de los narcos es, seguramente, una acusación injusta. Pero lo cierto es que es muy difícil para el señalado desentenderse de sus siempre provocativas palabras del pasado. Otra causa probable del tembladeral en ese podio de dos podría ser el enorme aprouhc mediático de Domínguez. No le queda escenario de la TV por recorrer. En horario central o marginal. Además de sus multitudinarias caravanas en el conurbano, de su alianza con los Intendentes y de los guiños naranja que le manda Scioli.


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