Plata difícil: Cada vez hay menos cajeros fuera del centro de San Luis

Plata difícil: Cada vez hay menos cajeros fuera del centro de San Luis

Un recorrido de El Diario por la ciudad dejó ver la falta de máquinas en la periferia. En 35 meses, los bancos sólo sumaron una. En Villa Mercedes, sólo hay 4 fuera del casco céntrico.

 

Es como jugar a la búsqueda del tesoro o simular ser Indiana Jones a la caza de un gran botín. Pero no. Son los puntanos que viven en la periferia de ésta ciudad que procuran retirar unos pesos de los cajeros automáticos, esas moles de acero y botones que traen más angustias que sonrisas a trabajadores, becarios o jubilados. Y el malestar radica en su enorme escasez fuera de las cuatro avenidas: de un total de 70 en toda la capital provincial sólo 15 están ubicados en cercanías de los barrios. El resto reposan en la comodidad del microcentro.

Así lo reveló un segundo recorrido de El Diario de la República por avenidas, peatonales y barrios puntanos. Y es el segundo repaso porque el domingo 14 de diciembre de 2014 este matutino publicó un informe similar que arrojó resultados semejantes para los usuarios que residen, trabajan o transitan la periferia. Aunque suene increíble en casi tres años —35 meses para ser más precisos— entre todos los bancos que operan en la provincia sólo uno invirtió en la instalación de un cajero fuera de las 4 autovías principales. Fue el Banco Hipotecario, que tampoco se fue tan lejos. Sólo se apartó unos pasos de la "seguridad" del microcentro: lo puso dentro del Centro de Gestión Municipal "Alberto Domeniconi", que funciona en la ex Terminal de Ómnibus. Muy lejos, los cajeros más alejados, barriales y "audaces" son los dos que están en la primer rotonda de los barrios del noreste de la ciudad que, de todos modos, están enclavados en el predio de la Comisaría 7ª de la Policía de San Luis.

En contra del enorme crecimiento poblacional que ostenta la capital puntana mes tras mes, los bancos o financieras no arriesgan ni invierten en máquinas expendedoras de dinero en efectivo. La explicación es la misma: son muy caras y nadie quiere arriesgarse a que las destruyan y les roben la plata. Eso sin contar que hay un mantenimiento que aplicarles en forma periódica y el pago que deben hacer a las empresas de caudales por suministrar el dinero a los aparatos.

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