Newell's está de pie y dispuesto a defender con uñas y dientes la cima del campeonato en las cuatro fechas que restan para la bandera a cuadros. Ayer el plantel leproso volvió a los trabajos en Bella Vista.
Por supuesto que cuatro partidos sin victorias no es el escenario ideal para un equipo con aspiraciones de dar la vuelta olímpica. Por eso en el campamento leproso no hay algarabía ni se derrocha felicidad. Al contrario, hay gestos de concentración, contracción absoluta al trabajo, indicaciones constantes del cuerpo técnico y los preparadores físicos y palabras de confianza de los referentes. Todos saben en la intimidad que el fútbol es puro resultado y actualidad. Así lloverán los elogios si se repite el título y se escucharán críticas si el final no es el esperado. Pero este plantel jamás traicionó su propuesta.
Un dato que no puede pasar por alto es que a esta altura del año el trajín acumulado se hace sentir (ver aparte), más allá del esfuerzo que hacen los jugadores, en especial, los más experimentados, para sostener a Newell's en lo más alto de la tabla. La pretemporada de invierno fue demasiado corta, casi una mera adaptación, debido a la participación en la semifinal de la Libertadores. Y esto obviamente tiene incidencia en las fatigas físicas.
Este grupo tiene muy en claro que en los últimos tiempos se convirtió en una máquina de ganar y jugar bien, pero nunca se creyó los elogios desmesurados. Como tampoco se desmoralizó cuando las cosas no le salen como quiere. Por eso trata de defender su idea futbolística a capa y espada y hablar dentro de la cancha, más que afuera del rectángulo. Hoy la premisa es una sola, volver a la victoria lo antes posible.
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