Este emprendimiento, uno de los más grandes del mundo, permitirá mejorar la calidad del agua que se vierte al río, con fuerte impacto para Berazategui y Quilmes.
En su primera etapa, el nuevo establecimiento tendrá una capacidad de tratamiento de 33.5 m³ por segundo y efectuará los procesos de desarenado y extracción de materiales flotantes. La planta podrá remover diariamente 22 toneladas de residuos sólidos, 52 toneladas de arena y 95 toneladas de grasas.
También realizará el acondicionamiento de los sólidos extraídos luego del proceso. La construcción de esta planta depuradora, es un componente esencial en la planificación general del sistema cloacal que opera AySA.
Su puesta en marcha, permitirá alcanzar una mejora en la calidad de las aguas que bañan la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, y dotará de una mayor flexibilidad y confiabilidad al sistema de saneamiento.
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