Argentina aseguró ayer ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya que Botnia "contamina" y causará un "daño irreparable" al ecosistema del río Uruguay, protegido por el Estatuto de 1975, que fue violado por el Estado uruguayo al autorizar la instalación.
"Estamos preocupados por la salud de los habitantes ribereños, quienes se han manifestado contra la planta ante los olores nauseabundos", añadió Ruiz Cerutti, jefa de la delegación argentina.
"Cada día, la fábrica desprende una enorme cantidad de contaminantes en el agua y en el aire", continuó. "Huele a huevo podrido", denunció la consejera legal de cancillería, al referirse a la emanación de ácido sulfhídrico que "no sólo llega a la costa sino al centro de Gualeguaychú".
Al comienzo de su exposición, Ruiz Cerutti sostuvo que Argentina no sólo acude a la Corte para denunciar a su par uruguayo por violar el Estatuto del Río Uruguay, sino también para "salvar" este instrumento jurídico "precursor en términos de protección del medioambiente y del ecosistema del río". La ex canciller expresó además la satisfacción de Argentina por el hecho de que ENCE haya decidido deslocalizar su planta, pero advirtió que esto "no cambia la naturaleza" de la demanda contra Uruguay.
En ese sentido, ratificó que la autorización y encargo por parte de la Uruguay de la construcción de Ence y Botnia sin previamente informar ni consultar a Argentina y al CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) es una "violación flagrante" de las obligaciones del Estatuto de 1975. La delegada argentina subrayó que Uruguay "siempre se negó a dar información durante las negociaciones en relación al motivo por el cual había decidido el actual emplazamiento" de Botnia.
"Este emplazamiento es el peor, es un peligro para el medioambiente", dijo Ruiz Cerutti, quien señaló que la actitud de Uruguay sólo se comprende porque la decisión la tomó el inversor, Botnia, "por razones económicas".
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