Con intenso calor, asisten por la mañana, tarde o noche. Algunos están cerca de la meta: obtendrán el título en marzo.
El plan destinado a quienes no pudieron terminar el secundario, tiene las tres etapas en ejecución. Aquéllos que deben realizar el secundario completo, pasarán dos año y medio en las aulas. Los que adeudan los últimos tres años, estarán un año y seis meses, y quienes adeuden materias, sólo cursan seis meses.
Para todos ellos, unas 15 aulas, en total están funcionando en el Centro Cívico donde el resto del año se juntan con quienes ya realizan estudios en la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNVIME). Por estos días y quizá por las altas temperaturas la asistencia ha mermado: los docentes facilitadores aseguraron que sólo el 50% concurre a clases. Sin embargo hay otros que con mucho esmero cumplen con sus obligaciones y así cumplir pronto el sueño de finalizar el secundario.
Dentro de los aspectos destacables del Plan 20/30, está la flexibilidad para el cursado, ya que sólo exige una carga horaria de doce semanales. En el edificio gubernamental, los alumnos de las tres etapas acceden a la tutoría de acuerdo a sus posibilidades, tres días a la semana y durante cuatro horas. Pueden optar por tres horarios: el matutino, de 9 a 13; vespertino, de 13 a 17 o de 14 a 18; y el nocturno, de 17 a 21. Lo principal es contemplar a quienes poseen otras tareas laborales o domésticas, ya que más de uno es madre o padre y deben estar al cuidado de los hijos.
“A mí me encanta porque uno los va ayudando, acompañando. Uno ve de todo un poco, algunos son muy responsables, tengo alumnas que ya tienen cuatro materias para rendir ahora y que las han estudiado durante las vacaciones, mientras que hay otros a los que se les insiste más”, señaló una de las docentes facilitadoras, Verónica Rodríguez Seguel.
Pero a la hora de cerrar una etapa, sólo queda el esfuerzo y la dedicación que ponen cada uno de los estudiantes. “Los chicos de la tercera etapa se tienen que recibir en marzo así que hay un compromiso por parte de ellos. Pero también está la motivación que le brinda cada docente al grupo de alumnos; no todos nos sentamos a estudiar por amor, creo que ellos la tienen y cuentan con experiencias de vida que los empujan día a día a venir acá y superarse”, apreció otra de las profesoras, Tatiana Olguín.
Otro de los grandes esfuerzos lo hacen algunas de las madres que cursan dentro del plan. “Hay mamás primerizas que tuvieron familia y se reincorporaron a la semana siguiente después del parto, así que vienen con sus hijos. A veces los pasan a buscar los padres, pero hay que tener en cuenta que los chicos están de vacaciones y, hay días, que no tienen con quien dejarlos”, explicó Olguín.
Con los calores sofocantes con que el verano sorprendió a los puntanos, la matrícula en las aulas ha descendido. “Es mucho menos la cantidad de gente que está viniendo pero por lo menos viene la mitad. Yo tengo el 50 por ciento de chicos, son 27 por aula”, contó Rodríguez Seguel.
“Es complicado porque la gente no soporta el calor, no hay ventiladores y algunos se descomponen”, contó otro de los profesores, Mario Jofré, quien está al frente de los estudiantes de la primera y segunda etapa, desde junio pasado. El viernes, con una temperatura que superó ampliamente los 30 grados, algunos cursos mudaron sus pupitres y sillas a los corredores del edificio, para evitar el encierro del calor en los salones.
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