“Es un placer jugar en Mendoza”

“Es un placer jugar en Mendoza”
Eusebio Guiñazú se dio otra vez el gusto de actuar con Los Pumas y en su tierra. “Estuvimos más cerca de la realidad. El equipo hizo un gran cambio en seis días y eso habla de que el grupo está bien”, dijo.
A los 26’ del segundo tiempo, la ovación de todo el estadio fue para Eusebio Guiñazú, el hooker mendocino, que salía remplazado por Agustín Creevy.

El jugador surgido del Mendoza RC cumplió otra muy buena labor, justamente, en su provincia y ante su gente.

“Me encanta jugar en Mendoza. Ojalá pudiera jugar todos los partidos acá y de esta manera; es un placer”, contó el Euse, muy saludado en el sector de los vestuarios por sus amigos.

“Cuando jugás con Los Pumas sentís que representás al rugby de tu provincia, a tu club, a tu familia. Todo esto es lo que siento cuando me pongo la camiseta de Los Pumas. Y hoy (por ayer) lo viví en carne propia”, agregó el primera línea, contento con el apoyo recibido.

En cuanto al juego, Guiñazú destacó el cambio que tuvo el equipo respecto del que cayó la semana

pasada en Soweto. “Lo del sábado pasado fue un paso en falso, fue una tarde donde no salió nada.

Dejamos atrás esa derrota el mismo sábado; terminó el partido y sabíamos que lo que había pasado no era real”, comentó.

“Y hoy (por ayer) estuvimos más cerca de la realidad. Ése es el aspecto positivo que hay que reconocer a pesar de la derrota. Hacer un cambio tan grande en cuatro entrenamientos y en seis días habla de que el grupo está muy bien, de que se hizo un buen trabajo antes y, sobre todo, de que lo de la semana pasada fue una mala cirscunstancia, un mal día”, dijo.

“Pudimos adaptarnos mejor a la defensa de Sudáfrica, que es una de las mejores del mundo, y fue fundamental tener la pelota. No sólo fue bueno el line, sino también el traslado del line hacia el juego; eso también fue clave. Estoy muy contento con la obtención que tuvimos, aunque me quedaron algunas dudas con las penalizaciones en el scrum”, dijo el mendocino, algo contrariado con fallos del árbitro

neocelandés Steve Walsh, que fue muy rígido con algunos cobros en contra de Argentina y fue más permisivo con los sudafricanos.

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