En Entre Ríos se sospecha que existen varias pistas clandestinas que están abiertas al tráfico de estupefacientes. Se carece de medios para un control eficiente. Las vías terrestres son objeto de rigurosos operativos. Especial mirada sobre los puentes con el Uruguay.
Se asegura que Entre Ríos ha quedado inmersa dentro del grave problema del tráfico de drogas, que está siendo común a casi todo el país.
Como bien se señala en un reciente trabajo periodístico publicado por el colega El Diario, esto se advierte en “el aumento en el tráfico y consumo de drogas y la sofisticación en los sistemas de ingreso para evitar los controles en los pasos fronterizos o en los puestos camineros”.
En los últimos tiempos se ha advertido la magnitud del tráfico terrestre a través de los constantes procedimientos que realiza Gendarmería Nacional, especialmente en la RN 14 que atraviesa el territorio provincial desde su nacimiento en Ceibas hasta el límite con la provincia de Corrientes, a los que se suman los realizados por la Policía entrerriana en distintas ciudades, donde se enfoca de manera puntual a los centros de distribución y consumo.
Pero a esto no escapa lo que sucede con la utilización del transporte fluvial por los ríos Paraná y Uruguay, aunque esto no es habitual dentro de la jurisdicción que le corresponde e Entre Ríos, ya que la mayor parte de los procedimientos (especialmente en el primero de los ríos citados) suceden en Corrientes y Misiones.
Pero otra de las vías que estos tiempos se marcan como las preferidas por los “narcos” es la aérea. Para esto son necesarias que existan las pistas clandestinas de aterrizaje que, si bien desde hace muchos años se sospecha que existen, hoy se las asegura como una realidad por parte de cualquiera de las fuerzas de seguridad que operan en nuestro territorio.
“Distintos informes privados hablan de una fuerte presencia de pistas clandestinas en todo el Noreste de la Argentina”, se señala en el trabajo del colega antes mencionado, donde se remarca que, para la Policía de Entre Ríos, “son una realidad de difícil control”.
Algunos cálculos mencionan que habría unas 1.500 pistas clandestinas en todo el país, que estarían localizadas en Salta, La Rioja, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, el Norte de Santa Fe y Entre Ríos En nuestra provincia, los lugares sobre los que convergen las miradas en forma especial son Federal, Feliciano y Gualeguay.
“En cada uno de los departamentos se han instruido directivas en cuanto a ejercer un estricto control, no sólo en las rutas, por vía terrestre, sino también por agua y en la vía aérea. Sabemos que hay ingreso de avionetas clandestinas que ingresan a la provincia. Y eso daría cuenta de que existirían pistas clandestinas”, dijo el titular de la Dirección de Toxicología de la Policía, el comisario general José Luis Churruarín, a El Diario.
En el mismo tono, en declaraciones realizadas semanas atrás por el presidente del Tribunal Oral Federal de Paraná, doctor Roberto López Arango, afirmó que “Entre Ríos ya ha dejado de ser zona de paso para inmiscuirse en el mapa del consumo”.
“El tráfico ahora es impresionante. En la zona, incluso, los procedimientos en los que se secuestran drogas son cada vez más frecuentes, y con mayor kilaje”, señaló y ejemplificó diciendo que las estadísticas del Tribunal que preside demuestran que aumentaron las causas mensuales. “Aunque evidentemente la estadística muestra una parte, sabemos que la cantidad de casos son muchos más”, admitió.
Ante ese panorama, López Arango planteó la necesidad de una mayor coordinación entre la Policía de Entre Ríos, la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, y la asignación de recursos que permitan contrarrestar el crecimiento en el tráfico de estupefacientes.
Con pistas, sin radares y con delincuentes armados
Los narcotraficantes buscan permanentemente nuevas modalidades para lograr introducir la droga en nuestro territorio nacional.
Pero, en Entre Ríos, las pistas de aterrizaje son una buena manera de acercar el producto hasta casi las puertas de los grandes centros de consumo (como la Capital Federal, el Gran Buenos Aires o Rosario) sin correr tantos riesgos como sucede cuando se utilizan las vías terrestre, donde son cada vez más risgurosos los controles, o fluvial, ya que Prefectura ha intensificado su tarea .
En cambio por aire las posibilidades son mucho mayores, porque no hay elementos que permitan detectar esas pistas, como tampoco realizar un control aéreo eficiente.
Solamente dos radares están instalados en el norte del Litoral con capacidad para detectar los vuelos ilegales.
Cuando están en condiciones de operar son de muchísima utilidad pero, lamentablemente, “no siempre funcionan”, como lo dice el propio López Arango.
También el titular de Toxicología de la Policía provincial admite la necesidad de contar con radares en la zona de modo de detectar la existencia de vuelos clandestinos. “Contar con un radar operativo podría facilitar la tarea, y eventualmente frenar esa actividad. Necesitamos contar en la región con un radar que controle todo esto. En la provincia se ven avionetas en todo momento. Sabemos de su ingreso, en diferentes horarios y en diferentes días. Pero no podemos hacer un control exhaustivo”, plantea Churruarín.
El ejemplo más reciente de lo que está sucediendo tuvo como escenario el departamento Islas del Ibicuy, donde en medio de los bañados de la estancia El Charolais, el 19 de septiembre fueron hallados 27 kilos de marihuana, en 30 paquetes envueltos en bolsas de consorcio.
Días después, en la estancia La Tormenta de Islas SA, lindera a la anterior, aparecieron 18,900 kilogramos de marihuana en 20 paquetes.
Aparentemente, los paquetes de marihuana habrían sido arrojados desde un avión de pequeño porte a los arroyos de muy difícil acceso, para que pequeñas embarcaciones o lanchas pudieran recogerlos luego.
Por lo que sucedió después, con incursiones de lanchas con delincuentes que hasta tirotearon a los pobladores y a efectivos policiales, es evidente que todo se ha tratado de una maniobra de narcotraficantes, que esta vez les salió mal.
Africanos sospechosos
La detección de un aumento en la circulación de ciudadanos africanos en los puentes que unen Entre Ríos con el Uruguay ha puesto en alerta a Gendarmería, Prefectura y Policía.
Es que el gobierno de Sudáfrica tiene una lupa puesta sobre los puentes de Salto Grande; "General San Martín" y "General Artigas" , donde los cruces de ciudadanos con nacionalidad sudafricana se han tornado tan frecuentes a través de estos puentes y desde allí vía aérea a Sudáfrica a través de los vuelos con Montevideo o con distintos aeropuertos del Brasil, que han terminado por despertar la sospecha del gobierno del país africano de que se trata de una nueva ruta del tráfico ilegal de drogas y ha tomado cartas en el asunto. Para ello se ha contactado con la Prefectura y brinda charlas en los puestos fronterizos, para capacitar y alertar al personal de las distintas fuerzas de seguridad y de migraciones.
Pistas de aterrizaje declaradas
En toda la provincia de Entre Ríos hay 115 pistas de aterrizaje que han sido declaradas por sus propietarios que, en casi la totalidad de los casos, lo son de establecimientos rurales, que las utilizan para el movimiento de sus aviones privados.
De esas pistas declaradas, 42 se sitúan en los departamentos Gualeguaychú, Gualeguay, Uruguay e Islas del Ibicuy y tienen una longitud que va de los 250 a los 1700 metros.
Pero se sabe que, a no mucha distancia de Gualeguaychú, existen no menos de otras 20 pistas o superficies que no han sido declaradas, pero que se consideran aptas para operar con pequeños aviones.
Como se menciona en el cuerpo especial de esta nota, se ignora cuántas son las pistas de las que ni siquiera se sospecha su existencia.
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