La pirotecnia en la ciudad pudo más que la ordenanza y la ley

La pirotecnia en la ciudad pudo más que la ordenanza y la ley
Nuevamente hubo festejos con cohetería para la llegada del año nuevo. En esta oportunidad fueron más intensos que durante la Navidad. Se pudieron comprar en las ciudades cercanas.

No habían pasado más de un par de segundos de la medianoche cuando el cielo neuquino volvió a estallar en colores y ruidos para festejar la llegada del año nuevo.

Una vez más, pese a la prohibición de venta y uso de pirotecnia, en la ciudad se volvió a festejar la fiesta de fin de año como si no existiera legislación alguna.

A mediados de año, el Concejo Deliberante de Neuquén sancionó una ordenanza en tal sentido, pese a las críticas y observaciones que se le habían hecho, especialmente porque era inviable prohibir la pirotecnia en una ciudad rodeada de otras que lo permiten. En todo caso, hubiera sido mejor esperar una ley provincial que incluyera al resto de las ciudades que rodean a la capital. Norma que finalmente se sancionó en diciembre pero que recién se promulgó horas antes del fin de año, por lo que no alcanzó a reglamentarse y recién en las próximas fiestas se verá si tiene realmente efecto.

La principal proveedora de pirotecnia de Neuquén fue Cipolletti, igual que en vísperas de Navidad. En la capital se hicieron intensas promociones para que los neuquinos cruzaran el puente en busca de cohetería a través de volantes que se entregaban en la vía pública. El comerciante más importante que había en Neuquén ya había anunciado su decisión de abrir sucursales en lugares donde se les permitiera la venta, por lo que no extrañó que en el lado rionegrino creciera en forma desmedida el negocio de la cohetería.

Sin embargo, otras dos ciudades también colaboraron en la venta de fuegos artificiales y materiales explosivos para festejar el fin de año. Plottier estuvo a punto de sancionar una ordenanza, pero finalmente la postergó para este año, de manera que a los habitantes del oeste neuquino les costó poco cruzar los límites en busca de pirotecnia. De la misma manera ocurrió en Centenario, donde la Municipalidad había entregado permisos para la venta y varios comerciantes aprovecharon las restricciones neuquinas para hacerse un extra importante.

La Municipalidad de Neuquén había reforzado los controles de venta de pirotecnia en la ciudad y llegó a incautar junto con la Policía centenares de kilos de explosivos para ambas fiestas, pero los operativos apenas pudieron contener el enorme tránsito clandestino que hubo durante los días previos a los festejos.

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