La venta ilegal de peliculas en DVD en la vía pública se multiplica en la provincia como consecuencia de la venia de la sociedad, que consume masivamente esos productos de la "piratería", junto a las falencias en los controles para erradicarla. Un negocio facilitado por las propias cadenas cinematográficas.
Una película estrenada mil veces, pero que sigue siendo éxito de taquilla en todo el mundo, y Tucumán no es la excepción: el comercio "pirata" de películas en DVD (Digital Video Disk, según sus siglas, en inglés).
Un delito sustentado en la reproducción de todo tipo de material (en este caso fílmico) con el objeto de su venta, pero sin la debida autorización de sus autores.
Apostados en la principal peatonal capitalina, a pocas cuadras dela Casa de Gobierno, o en las avenidas, se encuentran ellos: los vendedores ambulantes, uno de los eslabones más débiles, por su necesidad de subsistir ante la falta de empleo genuino, que conforman esta gran cadena de comercio paralelo. Desde temprano, todos los días, montan sus puestos de venta, en escaparates de madera o directamente sobre un plástico en la verada, para exponer las coloridas carátulas de cientos de películas en DVD, tanto "viejas" como estrenos, que se ofrecen -y se venden- como pan caliente.
Partícipes de lo irregular
Claro está, todo un negocio basado en lo ilegal, pero sustentado en la complicidad de una sociedad a la que le cuesta -o no le gusta- cumplir las normas.
Desde el simple ciudadano, que a sabiendas que está incurriendo en una falta al adquirir este tipo de productos; pasando por los ambulantes, con el argumento de que ésa es su única fuente de sustento; y luego, con el casi pasivo accionar de los órganos de control, que se embriagan en cuestiones burocráticas, legales y administrativas y no ejercen medidas para la erradicación de este contexto irregular. También hay cierta responsabilidad de la propia industria cinematográfica, donde la necesidad de acaparar mercados y aglutinar ganancias, hace que se solapen vicios indeseables ya arraigados en el marco social.
EL SIGLO, en una simple recorrida por las calles de la ciudad, pudo constatar la presencia de puestos ilegales en las zonas antes mencionadas, sin contar los que se asientan en la infraestructura de la ex Terminal. Pero lo que más llamó la atención fue que hasta se instalaron locales comerciales exclusivos para este tipo de ventas.
Sin lugar a dudas se trata de un negocio muy fructífero. Sólo si se tiene en cuenta que cada película "pirateada" tiene un costo de consumición final que ronda entre los 5, 10 y 15 pesos, (según se trate de una única película almacenada en cada DVD, una colección de cuatro films de género similar, o bien, estrenos que ni siquiera han llegado a las salas de los cines), la diferencia con el precio de los productos originales, en un marco de legalidad, es abismal. Puesto que en los videos clubes el precio promedio de un alquiler por 24 horas ronda los 7 pesos (en el caso de un estreno), mientras que para la compra directa al consumidor final los valores se ubican entre los 30 y 120 pesos.
Está de más aclarar que esta práctica produce serios inconvenientes a los canales normales de distribución. En este sentido, Oscar (encargado de un video club de la zona de Barrio Norte), comentó a este diario que sufrió una caída del 50 por ciento en las ventas, desde que se impuso masivamente la moda del formato DVD, allá por 2004.
"De nada vale que se combata simplemente a los vendedores ya que son empleados, lo que tiene que pasar es que se debe atacar fuertemente a las raíces de todo este comercio ilegal", sostuvo cuando se le consultó cuáles serían las vías de acción que deben implementarse para erradicar el comercio ilegal. Además, indicó que para instaurar, de manera sistemática y organizada todo este mercado paralelo, intervienen otros factores, entre los que se encuentran las mismas autoridades de contralor, como así también, sectores muy ligados a la industria del "séptimo arte".
Responsabilidadaes en común
"Por supuesto que existe la venia de las autoridades. Todo está relacionado con la política. No hay una verdadera vocación de combatir a la ilegalidad, por que se mueven muchos intereses, que involucra a gente importante. Pero también ocurre que, muchas veces, uno duda hasta de las mismas editoras (son aquellas que les venden los títulos a los video clubes, pueden destacarse a AVH, LK-TEL y Blushine), pues son ellas las que sacan lo que se denomina 'adelantos' y los ofrecen ya sea a los videos o a otras 'personas'. Con lo cual, hay películas que ya se encuentran en la calle, aún cuando todavía continúan en cartelera en los cines", relató.
Según explicó, se lleva a cabo esta metodología con el objeto de tantear el mercado y ver cuál es la demanda, la reacción de compra del público ante determinado título, de manera de poseer un parámetro sobre la expectativa de consumo al momento de salir la película finalmente a la venta o alquiler. Pero hasta que eso ocurra, hay ya miles de copias en circulación. "Las editoras han lucrado con esto, lo que da a pensar que ellas en realidad no quieren combatir a la piratería, pues la necesitan, se retroalimentan", precisó Oscar.
Perjuicio para el cine nacional
Además, cabe señalar que otra de las consecuencias de la piratería, se encuentra relacionada con el carácter impositivo y/o tributario que proporciona un daña al fisco, pero a su vez, a un organismo como el INCAA (Instituto Nacional de Cines y Arte Audiovisual) el cual deja de percibir el 10 por ciento del impuesto al video aplicado a las ganancias totales y mensuales que efectiviza cada video club del país. Con ello, se perjudica la producción y realización de films nacionales al no contar con un mayor presupuesto para la cinematografía autóctona.
Pero, al final de esta red, el mayor afectado o autoafectado es el usuario, pues, sabiendo que está incurriendo en una falta, accede a la compra de este material ilegal, que en la mayoría de los casos, es de una calidad ordinaria, con lo cual, está siendo víctima de engaño o defraudación.
Explicación de las autoridades
En el afán de interiorizarse sobre cuáles son los operativos que se llevan a cabo por parte de la Municipalidad capitalina para erradicar la "piratería", EL SIGLO consultó a los responsables de impartir tales medidas. Las respuestas obtenidas demuestran que la posibilidad de que este problema sea resuelto aparece como algo muy lejano en el tiempo.
Luis Fernando Alonso Mendilaharzu, subdirector administrativo de la Dirección de Policía de Tránsito y la Vía Pública dependiente del Gobierno municipal, informó que los controles para evitar la proliferación del mercado clandestino de DVD's se realizan diariamente, en conjunto con las fuerzas de seguridad de la provincia. Sin embargo, el paisaje habitual de las calles y peatonales, inundadas con esos productos, parecen desmentirlo o, cuanto menos, señalar que hay algo que está fallando.
Ante la insistencia periodística sobre el porqué de las falenciasen los controles, el funcionario argumentó que si bien "se saca a los vendedores, esta gente vuelve a los dos días, por lo que es muy difícil estar constantemente sobre ellos. Además, uno no puede impedirles que transiten libremente por la vía pública como para estar siguiéndolos a cada paso que hagan", argumentó.
Por otra parte, detalló que su entidad está limitada a realizar la confiscación de la mercadería ilegal, labrar un acta de comprobación y poner todo lo sumariado a disposición del juez de falta, quien, a su vez, eleva la causa al juez de turno para que sea éste quien adopte las medidas de rigor.
Es oportuno recordar que el comercio ilegal de música, películas o libros está tipificado como un delito federal, en violación a las leyes de Propiedad Intelectual y de Marcas, que prevén penas de entre un mes y seis años de prisión, además de multas, para aquellas personas o entidades que editen, vendan o reproduzcan ese material, total o parcialmente, sin la autorización de sus autores.
Mercado fílmico
Según la Motion Picture Association (MPA) el mercado de video hogareño argentino representa $ 1.015 millones anuales sólo en gastos del consumidor, de los cuales el 32% pertenece al mercado legal. El 70% de las películas son ilegales. La cifra estimada en pérdidas es de $685 millones. 180 socios activos en promedio posee un video club en Tucumán, sólo 2 (el 1,1%) alquila films todos los días.
Ventanas de comercialización
De 2 a 4 meses luego de la exhibición en lo cines de una película se edita el DVD. Le sigue el servicio pago (premium, pay per view), señal de cable y finalmente canales de aire.
Números de película
4 Los estudios de EE.UU. perdieron U$S 6,1 billones por piratería mundial
4 América Latina representó el 15% de las pérdidas mundiales con un monto de U$S 1.071 millones.
4 El alquiler de películas tuvo pérdidas del 61% a nivel mundial.
4 La exhibición en cines perdió un 24% de lo que podría haber recaudado.
4 Quienes más piratearon fueron jóvenes de 16 a 24 años (38%) y de sexo masculino (56%).
4 Sólo una de cada diez películas recupera su inversión inicial mediante su exhibición.
4 Cuatro de cada diez películas nunca recuperan la inversión original teniendo en cuenta ingresos por comercialización, distribución, promoción, publicidad.
Fuente: Asociación Argentina de Distribuidores Cinematográficos
Tecnología al servicio de lo ilegal
Cada región del planeta cuenta con una codificación para poder visualizar las películas en los respectivos reproductores. Así, EE.UU. posee el código 1, mientras que la Argentina el 4. De esta forma, anteriormente, los DVD venían codificados, por lo que se podían visualizar solamente en el país de origen en el cual se realizaba la copia a distribuir y que coincidiera con el código del aparato tecnológico.
Sin embargo, las mismas productoras (por ejemplo Sony) lanzaron al mercado reproductores multizona por lo que se puede observar cualquier formato de cualquier país o zona en todos los reproductores. Allanándose el camino aún más a la proliferación del comercio clandestino.
Otro aspecto tecnológico relacionado con lo ilegal está referido al uso de Internet a través de la piratería online. Esto es la subida o bajada (download y upload) de películas para su transmisión o exhibición en forma pública sin la autorización del autor.
Disputa entre colegas
El proceso de clandestinidad ha provocado que muchos de los empresarios del sector (de videos) incurran en este tipo de comercio pirata como única salida que tienen para no generar mayores pérdidas. "Hubo un intento de juntarnos los responsables de los videos hace dos años, pero no prosperó, todo quedó en una simple charla de café. La misma piratería nos dividió a todos. Te das cuenta de eso cuando observas el precio final de alquiler que posee cada local. Hay algunos que te ponen el precio en 5 pesos, y entonces te preguntas cómo hacen para mantenerse, porque no podes llegar a pagar el costo de una película original a ese precio".
En este sentido, vale resaltar que el costo promedio que deben erogar los responsables de las casas de alquiler por cada título y por cada copia, gira en torno de los 80 pesos. Generalmente, si se trata de una película de "punta" (muy esperada por el público) se adquieren entre 4 y 5 copias. Las cuales pueden ser alquiladas alrededor de 16 veces al mes, no más de ese guarismo.
"Esta división ha causado que no presentemos denuncias, porque cada uno está cuidando sus propios intereses en este negocio. Me gustaría que se conforme una cámara para rever esta situación, pero creo que es imposible, cada uno se salva como puede. Y esto produce que la industria del cine, pese a las cifras millonarias que puede manejar, está yendo hacia la quiebra", señaló Oscar.
Relacionado con este aspecto, puede destacarse que muchos empresarios dada la poca rentabilidad optaron por remodelar y transformar el video club en una especie de drugstore o local que, además de alquilar videos, venda equipamiento informático. Como una forma de mayor atracción y fidelidad del socio (cliente), y además para tratar de equilibrar los números finales.
"Hoy en día es imposible poner un video club, con todas las de la ley. El que tiene uno, te puedo asegurar que no vive de él, se dedica a otro trabajo", aseguró el comerciante de Barrio Norte.
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