“Los piquetes perdieron legitimidad”

“Los piquetes perdieron legitimidad”
El intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, aseguró que en los 90 no había otro camino, pero ahora son medidas sectoriales. De campaña, criticó a Sapag y pidió cambiar la estrategia de YPF.
“Ramón Rioseco era un hombre con la cara cubierta en los '90 en Cutral Co. Cortaba las rutas y nacía piquetero. Hoy es el intendente que comprendió que había un nuevo país, que se lograban cosas nunca logradas”, dijo la presidenta Cristina Kirchner el día del anuncio de la vuelta de YPF a manos del Estado.

Los nuevos vientos petroleros reposicionaron al jefe comunal, el primero en lanzarse como candidato a gobernador con miras a 2015. En diálogo con La Mañana, aseguró que gobierna el 90% del tiempo y hace campaña el 10% restante. Afirmó que el modelo del MPN está agotado y pidió una nueva ley de coparticipación. También disparó contra Sapag y se reafirmó como kirchnerista, pese a criticar la estrategia de la petrolera bajo control estatal.

En una charla distendida, Rioseco reflexionó también sobre la naturaleza del piquete. Sostuvo que esa metodología perdió legitimidad y argumentó que en los '90 se discutía para “sobrevivir”.

Arrancó temprano la campaña...

Sí, soy el primer candidato a gobernador. Estamos en una etapa de construcción de quipos técnicos, de armado de una propuesta seria, responsable y coherente.

¿Puede convivir esa campaña temprana con su gestión?

Sí, el 90% estoy en la gestión, el otro 10 en la campaña. Alguno habló de ansiedad, pero la gente tiene que conocer la propuesta y tenemos que poder armarla en conjunto. Nos caracterizamos en Cutral Co por tener un buen equipo de gobierno.

¿Cómo es su relación con el kirchnerismo?

Muy buena. Nosotros apoyamos a la Presidenta y todo lo que está pasando en esta etapa del país.

En estos días se lo vio muy crítico con el plan de acción de YPF. ¿Eso no lo aleja de la Casa Rosada?

No, para nada. Nosotros estuvimos en contra de la entrega de nuestros yacimientos al sector privado. Luchamos por eso, salimos adelante. Estamos de acuerdo con la ley de soberanía energética y la recuperación de YPF, tanto política como ideológicamente. Tenemos alguna diferencia en la metodología de explotación. Decimos que no hay que perder de vista los yacimientos convencionales, porque todavía hay mucho por hacer. En los no convencionales hay que trabajar, pero son de más largo plazo, mientras que nuestros problemas son inmediatos.

Además de la relación con el PJ también mantiene una sociedad política con UNE.

Sí, tenemos una relación, ahora un poco distante. Ellos tienen un problema interno serio que tiene que resolver.

¿Cómo ve esa interna?

Complicada. Hay que reflexionar más, acordar más. Estamos todos de acuerdo en que hay que reclamar por salarios, pero no en la metodología de protesta. Es muy negativa para toda la comunidad.

Hablar de protesta es hablar de piquetes, una forma de protesta que lo tuvo como protagonista. ¿Qué cambió entre ese país de los '90 y el de hoy?

El modelo. En los '90 había un modelo de exclusión, que comenzó con la entrega del patrimonio nacional. La segunda etapa se llevó a la Pymes, las empresas, la producción frutícola y de granos; fue como el paso de una langosta. Era excluyente por ideología, pero también por la falta de competitividad que generó el 1 a 1, un problema que hoy sufre Europa. La lucha era distinta, discutíamos para sobrevivir. Cuando se salió a la calle o a la ruta no había nada por perder porque estaba todo perdido. Entonces hay un momento histórico donde uno tiene que decidir entre lo legítimo y lo ilegítimo, más allá de lo legal.

Quitando la discusión legal, ¿cree que los cortes de rutas de hoy son legítimos?

Ahora son coyunturales o sectoriales, salvo cuando hay puebladas que es otra cosa. Cuando nosotros decíamos que había 30 mil personas en la calle no hablábamos de un piquete, hablábamos de revolución. Era un proceso de rebelarse contra el sistema. El piquete era simbólico. Cuando sale el pueblo, se pierde la noción de lo individual, la cosa toma otro color.

Desde hace un tiempo los piquetes parecen haber quedado presos de intereses político-partidarios o gremiales.

Creo que sí, se parcializa en sectores. Los piquetes perdieron legitimidad porque esos sectores están en contra del conjunto, del que quiere transitar, del quiere trabajar. La lucha de los '90 era distinta, con un modelo distinto que no dejaba otro camino. De hecho, con esos piquetes comenzó el camino de este nuevo modelo. Había un discurso tan bien armado en los '90, que instaló esto de que el Estado era malo, era negligente. Yo creo en un Estado rector, promotor. No que todos estén dentro del Estado sino un Estado presente, accionando para acompañar la actividad privada y los procesos sociales. Ese Estado eficiente y presente es el que tenemos en Cutral Co y hace cinco años tenemos superávit fiscal.

Plantea una discusión “Estado sí, Estado no”...

Tiene que ver con el rol del Estado y qué modelo de país queremos. El de la década del 90 era un Estado ausente. Doy un ejemplo: en aquella época, para cobrar una pensión, se tenía que morir alguien. Esto no se evaluaba como un derecho. En los últimos cinco o seis años hicimos 3.000 pensiones contributivas a gente excluida.

Una de las cosas que se suele criticar a su gestión es justamente esta, generar planes o convenios laborales que quitan presión social pero no resuelven el problema de fondo.

Estamos de acuerdo, pero tenemos que ver de dónde venimos. En el 2000 teníamos 7 mil desocupados, que estaban en programas de empleo que ganaban 150 pesos/dólar. No se puede tener una sociedad con esa expectativa. Ahora tenemos 500. Hay un proceso de inserción, de capacitación, de obra pública, de emprendimientos productivos que integran a esta gente. Y esos 500, que todavía están esperando, cobran más de 150 dólares.

¿Qué escenario ve para 2013?

Un escenario interesante, donde se pone en discusión qué modelo de país queremos. El escenario supera a los candidatos.Va a ser un referéndum de qué modelo queremos: volver al neoliberalismo o la inclusión a través de un Estado presente y eficiente.

¿Dónde ubica al gobierno de Sapag en esta puja de modelo?

Sapag se acomoda donde calienta el sol. Le da lo mismo. Antes era de Repsol y ahora pasó a ser de YPF. Ellos no defienden este modelo, están por interés. Estuvieron con Menem, avalaron la privatización. No tenemos esperanza de que defienda el modelo.

¿No termina habiendo una pelea sobre quién es más kirchnerista?

No, para nada. Sapag, si hay algo que no es, es kirchnerista. Sapag es Sapag.

Comentá la nota