Con críticas al gremio, parte del personal quemó cubiertas y bloqueó el ingreso en Santamarina al 400. Funcionarios lunghistas destrabaron el conflicto y realizaron una tácita acusación a Auza.
La protesta comenzó a las 6, cuando los operarios encendieron cubiertas y dieron el puntapié inicial del piquete que llamó la atención a propios y extraños. Ejecutivo y Sindicato de Trabajadores Municipales se mostraron sorprendidos por la drástica decisión de los barrenderos.
Tras 6 meses de contrato, que vence el próximo 31 de diciembre, los obreros temían quedarse sin fuente laboral, por lo que pedían una solución del Gobierno: puntualmente, otro medio año de trabajo, mientras se discute el posible pase a planta en forma gradual.
La previa de la manifestación tuvo lugar el jueves a la noche, cuando Roberto Martínez Lastra y la comisión directiva del STMT recibió a los destajistas, reunión en que el secretario general se comprometió a iniciar gestiones ante la patronal estatal, tarea que el gremialista iba a comenzar en la mañana de ayer. No sin antes una afiliación sindical de todos los miembros del área.
Pero intempestivamente, los trabajadores de base fueron a la medida de acción directa. Y cuestionaron al sindicato porque durante la mañana no se hicieron presentes en el corralón, críticas que molestaron a Lastra. "Con todos los años de militancia que tengo, a mí nadie me lleva por delante", respondió el barbado dirigente, negando respaldo legal a la medida de fuerza. Cerca de las 9 ya corría el rumor sobre ciertos actores políticos azuzando la movida.
Pero más allá del entuerto interno, la cuadrilla de barrenderos decidió jugar fuerte cerrando el portón frontal bajo el humo negro de las gomas encendidas. La primera escaramuza tuvo lugar bien temprano, cuando el director de Personal, Jorge Hansen, "nos vino a prepotear y querer pegarle a un compañeros. Si tiene tantos hu..., que firme la planilla y nos de continuidad en el trabajo", profirió César Casado, voz cantante de la protesta.
Los operarios en lucha tenían un informe favorable del director de Servicios, Lino Fernández, donde se especifica que durante estos casi 6 meses cumplieron muy bien con su desempeño, arma que les serviría para exigir un reconocimiento en su situación laboral futura.
"El que los mandó a hacer esto es un loco de la guerra", cuestionó Martínez Lastra, al sostener que la medida de fuerza no cumplía con las normas legales, esto es notificar al Ministerio de Trabajo y a la Municipalidad, con el aval del STMT, único gremio reconocido en los papeles. Lo cierto es que cerca de las 9, el secretario de Gobierno, Matías Civale, aseguró que denunciaría a los trabajadores ante la cartera laboral, como sucede regularmente en estos casos.
"Nos vamos a quedar acá hasta que alguna autoridad venga a hablar con nosotros", profirió el vocero de los obreros movilizados.
Según relataron sobre la modalidad de cobro por producción, en julio, cuando comenzó el contrato, percibían cerca de 900 pesos mensuales por 6 horas diarias de trabajo -6 a 12-, que a veces se extendía con tareas extras. Luego, por intervención del sindicato, lograron llevar esa suma a 1.200 pesos. Pero nunca lograron que el Ejecutivo cumpla con una presunta promesa: los 1.600 pesos.
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