Los piojos, un problema que nunca termina

Los piojos, un problema que nunca termina
La temporada estival y las piletas favorecen la propagación de este insecto, por lo que el mejor remedio para erradicarlo es prevenir.

La temporada de verano, si bien alivia a los padres en cuanto al tiempo libre de sus hijos, tiene un principal inconveniente: esos bichitos diminutos llamados piojos.

La enfermedad que generan estos insectos, la pediculosis, puede darles un dolor de cabeza no sólo a los niños sino también a los adultos, ya que su contagio no entiende de edades. De esta manera, gran parte de la población está sujeta a quedar contagiada y la mejor manera de evitar esta incómoda picazón en la cabeza es la prevención.

“Nosotros siempre nos tenemos que cuidar de no contagiarnos, ya que es mucha la exposición que tenemos con los chicos”, comentó Marina, una maestra jardinera que trabaja con niños de 5 y 6 años.

El gorro, sólo para una cabeza

En verano la temperatura y la humedad ayudan a su reproducción, por ello hay que estar atentos. En las escuelas de verano el contagio es fuerte pero se puede evitar siguiendo algunas recomendaciones.

Según el Ministerio de Salud de la provincia, los padres tienen que revisar periódicamente la cabeza de los chicos, sobre todo detrás de las orejas, en la nuca y en el flequillo.

Los niños se deben lavar con frecuencia el pelo: dos o tres veces por semana y peinarse diariamente. Luego deben limpiar los peines y los cepillos.

La última recomendación es no prestar los elementos de higiene. En la pileta lo que menos se debe transferir de un niño a otro es el gorrito para proteger el cabello.

Además, la cartera de Salud recomendó que si el caso se complica, hay que consultar con un médico de confianza.

Una vez contagiado...

Si por algún motivo el niño contrae pediculosis, los profesionales de Salud explicaron que lo mejor es utilizar el peine metálico para eliminar piojos y liendres.

También advirtieron sobre los productos tóxicos (como el querosene) que se suele utilizar en algunos hogares mendocinos, ya que puede resultar muy tóxico para los más chicos, especialmente para los bebés.

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