Aparecieron grafitis y carteles en el frente del edificio escolar. Por ahora nadie se adjudicó los mensajes
El frente del industrial Albert Thomas amaneció esta semana repleto de pintadas que, si bien no llevan la “firma” de ninguna organización, se inscriben en el marco del debate que se disparó a raíz del rechazo de la comunidad académica de ese colegio a la instalación de una zona roja “regulada” en sus adyacencias, y que el jueves pasado derivó en la suspensión del proyecto. “Zona trava”, “Furia travesti”, “En cada escuela resistencia trans”, son algunos de los grafitis que pueden leerse en la pared principal del establecimiento educativo que da a avenida 1, y que ocupan todo su ancho, es decir, desde 57 hasta 58. También hay una pintada en el escalón de mármol que, al cerrarse las puertas de la escuela, permanece al descubierto. Pero no sólo hubo pintadas sobre la pared realizadas con aerosoles rojo y negro. También aparecieron algunos afiches “caseros” elaborados con papeles blancos y fibrones. Como se sabe, la comunidad educativa del Albert Thomas fue la que encabezó la movida contra la instalación de la zona roja en la calle 115 entre 54 y 60, una iniciativa que nació de un convenio firmado por la secretaría de Control Urbano de la Comuna, vecinos de la calle 66 -lugar donde siempre se concentró gran parte de la actividad de las trabajadoras sexuales- y la asociación Otrans, una de las que representa al colectivo trans en la Ciudad. En ese convenio se acordó localizar la zona roja en el Bosque. Concretamente en la calle 115 entre 54 y 60, es decir, en un lugar que incluye el sector que se extiende detrás del edificio de la emblemática escuela técnica. Directivos, docentes, padres y alumnos de la institución mantuvieron varias reuniones, definieron medidas de protesta -como un abrazo simbólico al colegio que se concretó días atrás- y elaboraron una nota que entregaron al presidente del Concejo Deliberante y a los titulares de los distintos bloques explicando los motivos de su rechazo. mas actores No obstante, la movilización contra la instalación de la zona roja fue creciendo y ganando adherentes. Por caso, el escrito que se elevó al Concejo Deliberante lleva la firma de la vicedirectora del Colegio Nuestra Señora del Valle, ubicado en 57 entre 1 y 2, del párroco de la iglesia del mismo nombre, de entidades sociales y culturales y de vecinos del barrio. Fueron esos actores quienes el jueves de la semana pasada pidieron una audiencia al secretario de Control Urbano, Gustavo Luzardo, al cabo de la cual se decidió suspender la iniciativa hasta mañana, día en que volverán a reunirse las partes para intentar encontrar una salida a la situación. Fuentes del Municipio anticiparon a este diario que la intención es que “la mesa que nació la semana anterior se amplíe con más actores de la comunidad, como los vecinos de la calle 66 que firmaron el convenio con la Comuna y la asociación Otrans, para profundizar el diálogo, la búsqueda de consensos y el hallazgo de soluciones”. Cabe recordar que tras conocerse la decisión de suspender el traslado de la zona roja a las adyacencias del Albert Thomas, las integrantes de Otrans dijeron que “en dicha reunión faltó la voz de las implicadas, lo cual cercena nuestra libertad de expresión”.
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