Ante Rafaela, en Santa Fe, convirtió al comienzo y al final del partido. Hizo de la practicidad y el orden un culto. Así pudo cortar una racha de 12 partidos sin festejar de visitante. Duván Zapata y Román Martínez, las diferencias en la red
A los 6' del primer tiempo Estudiantes consiguió un gol psicológico. El 1 a 0 entró en el arco donde se agitaban las banderas albicelestes. La "cuota fija", Duvan Zapata, empujó un fino pase de Román Martínez, quien se acordó de esas asistencias impecables. Nada que hacer el portero Sara.
En ese primer acto se vio lo mejor del once Albirrojo, teniendo precisión, rotación y asegurando con sobriedad la diferencia.
Observación en el minuto 37: Angeleri dio una visible “murra” que el árbitro se pasó por alto (si lo amonestaba Marcos tendría que haber ido a las duchas mucho antes que sus compañeros).
Los rafaelinos insistieron constantemente por el sector derecho de su ofensiva, contando con tres posibilidades (todas en “la cancha de arriba”) que encontró bien ubicado a Jerónimo Rulli.
En el acto complementario, el León apareció por el túnel un poquito tarde y Mauricio Pellegrino fue expulsado (ver aparte). No hubo grandes alternativas para subrayar en el campo, y aunque Rafaela inquitó algo más, el joven Rulli casi nunca fue exigido.
El Pincha ganaba merecidamente, pero el resultado continuaba abierto. Criterioso manejo del balón y máxima atención. Dos claves.
En el barrio Alberdi faltaba un grito más. Y lo conquistó Román Martínez, tras buen juego colectivo. Con dos de los ingresados: Jara desbordó por la derecha y al llegar al fondo lanzó el centro que de mediavuelta le entró Carrillo, el arquero sacó a medias, y el pase a la red lo señala el ex Tigre.
Mauricio está feliz, aunque en su cara mantenga la adustez. El hincha empezó a creer otra vez. Y ayer se volvió de visitante con una victoria que no sucedía hace ya 12 largas fechas.
Salió tarde y la pagó Mauricio
Por unos quince segundos de retraso en el regreso del “descanso”, el entrenador Albirrojo no pudo seguir el encuentro al pie de la raya de cal. La regla fue estricta para quien sabe guardar las formas y las obligaciones. Entonces, sin reproches, así lo entendió Mauricio Pellegrino, que fue expulsado por el árbitro, quien se acercó a advirtirle de la falta en la que había incurrido.
Desde ese momento, el DT recién llegado de Europa, emprendió la salida rápidamente y se ubicó en el sector de las cabinas de transmisión. Varias veces asomó su espigada figura desde allá para dar instrucciones. Contó con dos aliados: el teléfono celular y la presencia de uno de sus laderos, el ex arquero Pablo Cavallero.
En el campo, quien se quedó “de guardia” y muy activo fue Carlos Compagnucci, a quien le sonó el celular tres veces (entre otras) para que ingresen Carrillo, Jara y Gil Romero.

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