Piloto santiagueño se salvó al ceder su lugar a un camarógrafo

Piloto santiagueño se salvó al ceder su lugar a un camarógrafo

La falta de espacio en uno de los helicópteros obligó a dejar su lugar a un integrante del equipo de reality show que se filmaba en la Quebrada de Yeso.

Juan Martín Calderón es un piloto santiagueño que trabajaba desde hace cinco años junto a Roberto Abate, uno de los comandantes de la “Madre de Ciudades” que comandaba uno de los dos helicópteros que chocaron el lunes a la tarde en La Rioja y provocó la muerte de todos los ocupantes de las aeronaves.

Calderón sostuvo ayer que estuvo a punto de subirse al helicóptero que pilotaba su comprovinciano, pero por falta de espacio tuvo que ceder su lugar a un camarógrafo del equipo de filmación del reality show de aventuras y supervivencia para la televisión internacional. Ese hecho fortuito le salvó la vida. Segundos después, ambas aeronaves chocaron en el aire, cayeron, se prendieron fuego y murieron los dos pilotos y ocho franceses que eran parte del programa.

Calderón reveló un gran cariño por Abate. “Lo consideraba casi un padre. Me dijo que nos veíamos más tarde cuando volviera de volar, pero ocurrió lo lamentable. Se subió él porque tenía más experiencia”, comentó Calderón.

Indicó que antes de ir a La Rioja, ambos habían estado en la ciudad de Bandera, departamento Belgrano, llevando ayuda para los inundados. “Veníamos de Bandera, llegamos a La Rioja y empezamos a trabajar; después sucedió la tragedia”, reveló con tristeza.

Por otra parte, crece la hipótesis de que la tragedia se debió a un error humano. Expertos en aeronáutica de La Rioja aseguraron que algo distrajo a uno de los pilotos ni bien levantaron vuelo —por ejemplo, que hubieran comenzado a filmar el paisaje— y no percibió que se acercaba la otra máquina, que la embistió por abajo.

Asimismo, los cuerpos se encuentran en el hospital de clínicas Virgen de Fátima, donde se realizan las autopsias que finalizarán hoy. Fue designado un equipo especial de radiología, dado el estado de los cadáveres calcinados.

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