Los primeros picos de crecidas que anualmente se producen en estos meses de verano en el río Pilcomayo, en algunos casos con volúmenes de mediana proporción, han sido evacuados satisfactoriamente a través de las correderas que el Gobierno provincial ejecutó con previsión en la zona del departamento Ramón Lista, a fin justamente de mantener el ingreso de las aguas del curso a territorio formoseño, indicó ayer un vocero del Poder Ejecutivo.
Los trabajos consisten en la limpieza de las correderas, acentuándose las labores en sectores colmatados y fragmentados, de tal manera de posibilitar el normal ingreso de los volúmenes de agua. Por supuesto, se abarcan zonas sobreelevadas por el depósito de sedimentos y árboles que las corrientes arrastran.
Los técnicos creen que los volúmenes que se han dado hasta el momento fueron de mediana importancia, aunque pueden incrementarse en diez veces más, es decir llegar hasta cerca de los 3.000 metros cúbicos por segundo, por lo que se debe monitorear permanentemente la dinámica del curso a fin de tener el reaseguro de que las aguas sean conducidas hacia el sistema del Bañado La Estrella.
Los trabajos
Se explicó que las labores se hacen necesarias debido a que la sección del cauce del río es incapaz de conducir en algunos sectores caudales de importancia, y para tener una idea de cuánta carga de sedimento transporta anualmente el curso, se cuantifica en más de 90 millones de toneladas que en promedio se depositan en su cauce y en ambas márgenes.
Todo esto hace que exista una permanente sobreelevación del lecho del río y de sus márgenes, causando desbordes y una divagación del cauce, además de destrucción de taludes; incluso se advierte que numerosos bañados, esteros y lagunas, así como cauces que existieron en una época, han desaparecido como consecuencia de la renovación y acumulación de sedimentos.
En la actualidad, el río ingresa a través del canal Farías a nuestro territorio, siguiendo por un sistema de correderas principales ejecutado y reacondicionado todos los años, algunas de las cuales fueron ampliadas en su capacidad de conducción, y otras que sufrieron el proceso de sedimentación resultaron ensanchadas, además de generarse nuevas líneas de escurrimiento aprovechando la pendiente natural del terreno.
Justamente, las obras mejoraron la capacidad de conducción del sistema de correderas fluviales en la zona donde mayor sedimentación se ha producido en el anterior período de crecida.
Entre las características salientes de las obras de limpieza y excavación de canales en lo que hace a las correderas, las mismas abarcan diferentes sectores y también comprenden labores específicas en varios subtramos, con el objetivo final de disponer de una línea de escurrimiento principal, con lo cual se tiene consolidado un sistema de más de treinta kilómetros de longitud total.
Defensas
Por otra parte, también se encuentran las defensas contra inundaciones en las franjas que van desde El Silencio-La Brea y El Quebracho-Pescado Negro, consistente en un terraplén de contención de los desbordes provenientes del sistema de correderas en la zona de divagación, aguas abajo de la localidad de El Potrillo.
Además de evitar el ingreso de las aguas a zonas pobladas, esta barrera será utilizada al mismo tiempo como camino de vinculación de las comunidades defendidas con otras trazas de la red vial terciaria.
Las comunidades que están protegidas por este anillo son, además de las antes cuatro señaladas, otras como Vaca Perdida y La Rinconada, además de la red de caminos vecinales de la zona, que se encuentra en la región de riesgo de inundarse.
Estas disponen de un importante ancho de coronamiento de seis metros y una altura que en sectores alcanzaría casi los tres metros, con una importante revancha disponible ante crecidas de importancia, tomando las máximas crecidas que se han dado hasta ahora.
De todas maneras, se plantea ejecutar trabajos de consolidación en los sectores más críticos, además de un monitoreo constante a lo largo de toda su extensión a fin de verificar su estado.

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