Análisis encargados por La Voz arrojan una fuerte presencia de bacterias coliformes fecales y “Escherichia coli” en el curso de agua. Los efluentes de los desbordes cloacales, las conexiones clandestinas y las plantas de depuración provocan la contaminación.
río Suquía es una cloaca a cielo abierto. Definición simple y concreta para lo que sucede en su paso por la ciudad de Córdoba, y que se eleva a la máxima potencia aguas abajo de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Bajo Grande.
Análisis encargados por La Voz al Centro de Química Aplicada (Cequimap) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) arrojaron resultados alarmantes. En cinco sitios de muestra diferentes de la Capital, la presencia de la bacteria Escherichia coli es mayor que la permitida por la normativa vigente.
La Escherichia se encuentra entre las bacterias coliformes fecales, que también fueron medidas y en varios puntos están por encima de lo admitido.
El biólogo Federico Kopta aclaró que es común que exista un bajo nivel de coliformes fecales en los cursos de agua, debido a la deposiciones de animales que viven en su entorno. Pero su presencia en niveles elevados es indicadora de contaminación con aguas servidas, que llegan al río de diversas formas: conexiones clandestinas, desbordes de la red sanitaria que llegan a los desagües, y descargas de plantas de tratamiento de efluentes cloacales.
Los valores aceptables en agua de recreación, según lo establece la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia, son mil bacterias coliformes fecales y 800 de Escherichia coli en 100 mililitros de agua.
Los resultados del agua analizada en mayo pasado demuestran 2.100 coliformes fecales y 1.500 de Escherichia coli en Villa Warcalde, y –metros después de la intersección con el arroyo La Cañada– 2.300 de coliformes fecales y 2.300 de Escherichia coli.
Los otros sitios donde se analizó el agua del Suquía fueron Campo de la Ribera (930 y 930), Circunvalación (9.300 y 4.300), y aguas abajo de la planta de Bajo Grande.
Esas instalaciones son las que deben tratar los líquidos cloacales de la ciudad. Y, como en cada muestreo, los niveles de contaminación son astronómicos. En este caso, la presencia de bacterias coliformes fecales fue de 930.000 cada 100 mililitros de agua, e igual número de bacterias Escherichia coli.
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